La "boleta corta" es el atajo que encontró Schiaretti para surfear las gambetas de sus ex socios de AF: el pacto de Sergio Massa con el peronismo K y la irrupción de Miguel Angel Pichetto como vice de Mauricio Macri.
Hubo diálogo para sumarse al binomio presidencial de Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, de Consenso 2030, aunque finalmente quedó en la nada.
Si bien no sumaron su apoyo, para el Gobierno no deja de ser una buena noticia que Schiaretti no juegue con los Fernández, ya que el gobernador cuenta con un gran caudal electoral en la provincia: en marzo pasado, logró la reelección con más del 57%, casi 40 puntos por encima de Mario Negri, de Cambiemos.
Por otra parte, el mandatario convocó también a intendentes y dirigentes a "trabajar para mantener los dos diputados que ponemos en juego. Que voten al presidente que les guste pero que voten por los diputados de Hacemos por Córdoba".
Además, consideró que la elección que se avecina es "difícil", por lo que convocó a la "capacidad de movilización para llegar a cada cordobés" y garantizar la elección de los diputados nacionales del sector.
"Que la gente tenga la cabeza puesta en quien será el presidente", sostuvo y añadió que "no habrá fuerza política que tenga la mayoría en el próximo Congreso y por lo tanto para defender a Córdoba en un país cruzado por la grieta de precisa de diputados nacionales que respondan a la provincia".
En esa línea, manifestó que "nosotros queremos la unión de los argentinos, queremos que no haya grieta. Por eso queremos diputados que quieran a Córdoba y la defiendan. Y en ese contexto vamos a esta elección".