“Los contactos comenzaron antes de fin de año y la idea es concretar encuentros durante la primera quincena de enero”, señalan fuentes oficiales.
No quieren sorpresas de las provincias en el Recinto
La negociación no está exenta de tensiones. Si bien la reforma laboral ya obtuvo dictamen con el respaldo de bloques dialoguistas, el Gobierno sabe que una cosa es la firma en comisión y otra, muy distinta, el voto afirmativo en el recinto. En ese punto, los gobernadores miran con lupa algunos capítulos del proyecto.
Las mayores dudas aparecen en los artículos vinculados a Ganancias y a la reducción de la carga tributaria. En varias provincias advierten que esos cambios podrían impactar en la recaudación coparticipable, un factor sensible para las economías locales. También generan reparos las modificaciones impositivas sobre inmuebles y la baja de alícuotas para las empresas en los tramos más altos.
“El Presupuesto salió, pero ahora la discusión es más fina. Nadie quiere perder recursos”, sintetizó una fuente legislativa al tanto de las conversaciones. En el mismo sentido, desde algunas provincias plantean que cualquier acompañamiento deberá venir acompañado de compensaciones, ya sea vía transferencias, reactivación de obras o mecanismos que amortigüen el impacto fiscal.
El Ejecutivo cuenta con herramientas para negociar. Durante diciembre, los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) volvieron a ocupar un lugar central en la relación con las provincias, con envíos a distritos como Misiones, Chaco y Tucumán. A eso se suma la posibilidad de destrabar proyectos de infraestructura puntuales, una demanda recurrente de los gobernadores.
La estrategia por la Reforma Laboral
Mientras Santilli concentra el diálogo con las provincias, la estrategia parlamentaria se completa con el trabajo de la mesa política del Gobierno. Patricia Bullrich y otros referentes del oficialismo serán los encargados de sostener las conversaciones con los bloques dialoguistas dentro del Senado.
En el Gobierno confían en que el antecedente del Presupuesto 2026 juega a favor. “Después del número que se logró en diciembre, creemos que el escenario es más favorable”, señalan en la Casa Rosada. La apuesta es clara: convertir el verano en una etapa de negociación silenciosa para llegar a febrero con los votos necesarios y dar el primer paso hacia la reforma laboral que Milei busca convertir en uno de los pilares de su agenda legislativa.
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