De acuerdo con la consultora, Macri se está beneficiando con la reciente estabilidad de la economía, aunque el país sigue en recesión y el desempleo se mantiene en dos dígitos.
Catterberg sostuvo que la elección se ha vuelto más polarizada en los meses recientes y que hay un 30% de chances de que se resuelva en octubre, más probablemente con una victoria de Alberto Fernández en la 1ra vuelta. Sólo 2 meses atrás, Catterberg decía que las chances de ese resultado eran iguales a 0.
Desde la perspectiva de los inversores, Catterberg señala que el mejor escenario en las primarias del 11/08 es que Fernández obtenga menos del 40% de los votos y Macri se ubique a menos de 5 puntos porcentuales de distancia. "Si eso sucede, los mercados (o la gente) van a creer que es una distancia que se puede superar en el resto del ciclo electoral", planteó. También recordó que sería la mitad de la diferencia que Macri tuvo que remontar en su sorpresivo triunfo de 2015.
Una menor participación de los votantes en las primarias de agosto, como suele ser el caso, probablemente favorecerá a Macri en octubre porque está mejor posicionado para captar el apoyo de aquellos votantes menos politizados, que solo se presentan en las elecciones generales.
"Mientras más bajo sea el nivel de participación (en agosto), mejor será para Macri", dijo Catterberg. "Creo que hay un entendimiento en todos los partidos políticos de que si esto va a una segunda vuelta Macri tiene más posibilidades que el partido de Kirchner".
Otro posible impulso para Macri se puede dar cuando el resto de los candidatos quede fuera de carrera. Catterberg espera que Macri obtenga un mayor porcentaje de esos votos —en la posible segunda vuelta del 24/11— que Fernández.
De acuerdo con la visión de Catterberg, con una economía estable, Macri puede centrar el discurso electoral en sus logros: proyectos de infraestructura, credibilidad internacional, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur y una ofensiva contra el narcotráfico.
Y advirtió que si Fernández gana, deberá tomar decisiones difíciles. Incluso si no quiere imponer controles monetarios o de capital similares a los de la presidencia de CFK, que es su compañera de fórmula, las condiciones podrían ser tan severas que tal vez no tenga otra alternativa. "Si la reacción de los mercados y los argentinos es muy inmediata, si la fuga de capitales es muy alta, no tendrá otra opción", postuló Catterberg. "Es posible que Fernández no quiera reformular la deuda, pero si el tipo de cambio alcanza los $80 por dólar, debe hacerlo".