Durante todo el 2020, los favores entre ambos espacios fueron y vinieron, lo que abrió la posibilidad de un futuro acuerdo electoral. En algunos casos, los schiarettistas prestaron el quórum a cambio de fondos y otras adjudicaciones, y en otros casos (los menos) fueron un freno en medidas que el frentetodismo consideraba necesarias.
Ahora bien, en la actualidad, esa relación cuasi de negocios se ha enfriado y encuentra a ambas gestiones mínimamente alejadas por diversas circunstancias, aunque con una “relación institucional correcta”, según el propio Schiaretti. La necesidad imperiosa de soporte nacional de la provincia de Córdoba dejó de ser tal cuando esta última pudo arreglar su deuda en dólares.
Esto le dio oxígeno a la gestión de Hacemos por Córdoba, aunque pensar que la asistencia de Nación dejó por completo de ser una necesidad, es algo ingenuo. Lo que sí le permitió a Schiaretti el hecho de evitar el default, es no tener que acercarse tan bruscamente al kirchnerismo, justo frente a los ojos de sus votantes (que no son muy partidarios del kirchnerismo).
De esta manera, el Gobierno cordobés hoy marca diferencias que alejan a ambas gestiones pero no generan mayores conflictos, por el momento. Atento a ello, el Frente de Todos tomó nota de la situación, y en los últimos días del año pasado acordó entre sus principales referentes en la provincia y la dirigencia nacional, armar un espacio propio, independientemente de lo que decida Schiaretti en cuanto a una posible fusión peronista.
Para este armado fue designado el senador Carlos Caserio, un antiguo schiarettista devenido en kirchnerista. Así, el Frente de Todos podrá presionar doblemente a Schiaretti para alcanzar un acuerdo, ya que no solo estaría en juego la asistencia nacional, sino también existiría la intromisión de una fuerza muy complicada electoralmente en la provincia, que allanaría el camino para una oposición unificada.
En ese orden, la estrategia de Caserio para el armado de la propuesta kirchnerista en Córdoba fue un tanto confirmada ayer por el Presidente: seducir a intendentes peronistas (en la mayoría de los casos con paso por Hacemos por Córdoba) y poder enlistarlos en sus filas, a cambio de ayudas y acceso directo a la Casa Rosada. Durante la ceremonia de inauguración de los módulos sanitarios, en la que además del Presidente estuvieron presentes el propio Caserío, el intendente de Mina Clavero, Claudio Manzanelli, y el secretario de Obras Públicas de la Nación, Martín Gill, las flores entre el primer mandatario y el jefe comunal volaron.
“Es un honor para un intendente de una ciudad chica como ésta, poder hablar mano a mano con usted y sentirnos cerca. Quiero que sepa que somos muchos los que estamos acompañándolo y estamos de su lado”, expresó Manzanelli. El Intendente de Mina Clavero era un hombre de Hacemos por Córdoba, pero en los últimos tiempos, su acercamiento al senador Carlos Caserio lo fue dejando del lado K, en un “proyecto” similar al de Martín Gill, quien es también intendente de Villa María. Todo ello, ante la atenta mirada de Diego Cardozo, el ministro de Salud de Schiaretti que fue a representar esa “relación correcta” ante la ausencia del Gobernador.
Otro que obtuvo elogios fue el propio Senador, dato no menor teniendo en cuenta que se presenta como un opositor acérrimo a Schiaretti. “Días atrás con mi querido amigo, el senador Carlos Caserio, hablábamos de todo lo que hace falta allí, en Córdoba, y en el valle de Punilla puntualmente, que él tanto quiere”, dijo el Presidente.
De ese modo, el Frente de Todos va sumando referentes locales a sus filas, a los cuales les promete ayuda y una vía directa con Casa Rosada a cambio de su apoyo. Algo que, naturalmente, disgusta en el Panal, ya que es una estrategia propia vuelta en su contra.
Mientras en Mina Clavero se daba el acto inaugural con Alberto Fernández presente, Hacemos por Córdoba se expresaba en Río Cuarto. Schiaretti se presentó en la capital alterna de Córdoba para inaugurar una nueva vía de acceso al parque industrial de Bio 4 y tampoco se quedó atrás en cuanto a los mensajes políticos. “Córdoba siempre defendió y seguirá defendiendo al campo porque es un pilar insustituible de progreso”, dijo el “Gringo”, reafirmando su diferencia con el Gobierno nacional en cuanto a la política impositiva con ese sector.
Hay que recordar que la agroindustria es la mayor fuente de ingresos en Córdoba, y un sector que siempre se vio amparado por las gestiones de Hacemos por Córdoba. Schiaretti ya había remarcado, a través del diputado Carlos Gutiérrez, que su gestión considera desacertada la “amenaza” que el presidente lanzó a los productores respecto a las retenciones.
Ante toda esta idea y vuelta casi subliminal entre el Gobierno nacional y el provincial, se abren distintas preguntas, pero la principal pone en cuestión que tan real es la distancia entre el Frente de Todos y Hacemos por Córdoba. Según marcan allegados a ambos espacios, hoy por hoy la posibilidad de un acuerdo es bastante lejana y todo parece indicar que ambos espacios correrán por separado en el corto plazo.
El propio Caserio afirmó que el kirchnerismo quiere ser propuesta en todo el país, y en un mismo tono, sin hacer diferencias por distrito, algo que no encajaría en un esquema cordobés. Será cuestión de tiempo a ver si priman las diferencias, o si la necesidad de ganar la elección de cara al futuro es mayor (una oposición unida puede quedarse con muchas bancas y dejar a ambos espacios con las manos vacías).