Consultado sobre la fuerte interna que se vive en Cambiemos entre la UCR y el PRO, Reynoso fue enfático al establecer la base del acuerdo entre ambos espacios: "Ellos están en un proceso de interna muy fuerte por todas la derrotas electorales provinciales y te diría que para el radicalismo este es un costo muy grande porque, en esta sociedad, el PRO se quedaba con la Nación, mientras que el radicalismo podía seguir manteniendo las grandes ciudades del interior del país, que no es poco.
Las últimas 9 elecciones le dieron un resultado bastante negativo al radicalismo porque perdió las grandes ciudades que disputó: Córdoba, Santa Rosa y General Pico. Y, posiblemente, ponga en riesgo Santa Fe, Paraná e incluso Tucumán capital, que no está en manos del radicalismo sino de Cambiemos y la fórmula está cuarta en las encuestas. Entonces, el cimbronazo es fuerte y hay muchos radicales que dicen: 'bueno, replanteemos la sociedad porque somos socios en los costos pero no en las ganancias'".
En este sentido, Reynoso desarrolló: "Me parece que ese estado de fulgor generaba una puerta de salida, que era un acuerdo con Alternativa Federal para una fórmula radical-peronismo con muchas chances electorales.
En ese contexto, creo yo, se da la jugada de Cristina y Alberto Fernández".
El problema es que el PRO no quiere dar el brazo a torcer para ampliar la base de sustentabilidad electoral: "Ahora, para Cambiemos, el gran desafío que tiene ahora es poder realizar un movimiento con la centralidad en la opinión pública como el movimiento de Alberto Fernández y que implique tener que hacerle recalcular la estrategia a los demás. Ese único movimiento posible es que Macri se baje.
El problema es que es un movimiento con muchos riesgos y consecuencias difíciles de estimar. Tendría 6 meses muy largos como pato rengo".
"Otro cambio posible sería Monzó como vice pero la conducción de Cambiemos hoy es poco colegiada y muy poco abierta a hacer esos movimientos", consideró.