¿Pero cuándo comenzó a construirse esta derrota del Gobierno?
El proyecto generaba resistencias desde su inicio por su perfil "extranjerizador", lo que llevó a la modificación de su contenido en más de una oportunidad (se habló de 16 borradores), algo que dilató su llegada al recinto.
Pero para muchos, el punto de inflexión ocurrió luego de la victoria de la Selección Argentina sobre su par de Inglaterra en el Mundial de fútbol.
Tras la agónica remontada, los jugadores festejaron enarbolando una bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas", en alusión al histórico conflicto entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas que condujo a la guerra de 1982.
Un día después de la imagen que recorrió el mundo y despertó cierto espíritu nacionalista en parte de la sociedad, el Gobierno pretendía votar una ley que eliminaba cualquier límite para que extranjeros —ya sean particulares o empresas, no así Estados— pudieran comprar grandes extensiones de tierras en el país.
El timing fue el peor y no pudo hacerlo. Imposibilitada de conseguir los votos, Bullrich se vio forzada a pedir un cuarto intermedio hasta este jueves. Sin embargo, la situación para el oficialismo no mejoró, sino todo lo contrario: se cayó el capítulo de la extranjerización.
A la postal de la Selección se le sumó una campaña en contra del proyecto que incluyó una convocatoria a una movilización frente al Congreso el día de la sesión y la adhesión de varios artistas populares como Lali Espósito —largamente enfrentada con Milei—, Tini Stoessel, Emilia Mernes y Ca7riel. "La Patria no se vende" y "Argentina no se rinde" fueron algunas de las consignas con las que se expresó el repudio de cantantes y actores a la iniciativa oficialista.
Lisandro "Licha" Martínez, autor de uno de los goles de la Selección ante Cabo Verde, también se sumó a la campaña con la consigna "Defender la tierra. Las tierras argentinas no se venden".
En las redes sociales, un hábitat natural para el Presidente y sus seguidores, la denominada "batalla cultural" se vio perforada. Un estudio de la consultora QMonitor relevó que el Gobierno nunca pudo imponer el eje de la discusión. Allí donde la Casa Rosada quería hablar de "propiedad privada", los usuarios hablaban de "extranjerización" y "soberanía".
Según el informe, en apenas siete días el debate sobre la Ley de Tierras pasó del nicho militante a la conversación masiva, lo que ubicaba el frustrado debate en el Senado en el "punto de ebullición" del tema.
QMonitor sintetiza que el 70% de las interacciones en redes expresó un rechazo explícito a la reforma propuesta por el Gobierno, mientras que menos del 1% defendió la iniciativa oficial.
El periodista Julián Alvez cita a una fuente del Gobierno: "Hicimos que se posicionen Tini y Emilia Mernes. La discusión narrativa por el tema está perdida".
Una derrota de la batalla cultural libertaria.