El sector dialoguista considera que es necesario sentarse a negociar, especialmente porque existen nuevas modalidades de trabajo no contempladas en la legislación actual.
El ala dura, en cambio, sostiene que habilitar una discusión puede terminar en un retroceso de derechos y plantea que “no hay nada que negociar”.
En un punto intermedio, Cristian Jerónimo advirtió: “Si quieren discutir, discutamos todo: nuevas reglas laborales, sí, pero ampliando derechos, no recortándolos. Hablemos también de reparto de ganancias”.
Un movimiento obrero en guardia, pero sin romper puentes
Mientras el Gobierno busca acelerar el tratamiento de reformas clave, el sindicalismo apuesta a llegar a la discusión parlamentaria con una postura unificada. El armado de una estrategia coordinada entre la dirigencia gremial y sus representantes legislativos será crucial en las próximas semanas para definir hasta dónde acompañará o resistirá el movimiento obrero la próxima pulseada en el Congreso.
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