Pero ese acuerdo nunca se concretó, ya que la idea desde la oposición impulsada por Sumar era la de llevar adelante un recambio generacional en el partido, cueste lo que cueste (postura que sigue en pie). La principal objeción que presentó Sumar era la de que el partido se ha acostumbrado a la derrota electoral frente al eterno Hacemos por Córdoba que gobierna la provincia hace 20 años.
El tándem Negri-Mestre, según los opositores, fue el gran responsable de ese estancamiento, que se terminó por concretar en 2019, cuando ambos presentaron listas diferentes en la elección para gobernador y perdieron por paliza contra Juan Schiaretti. Desde entonces, la posición de De Loredo y toda la oposición interna es crítica respecto a estos dos dirigentes que terminaron por unirse de cara a la interna partidaria.
Una vez agotadas las instancias de negociación, Convergencia (oficialismo) decidió encarar la interna como un espacio solidificado y que contaba en sus filas con el apoyo de dirigentes de mucho mayor peso que las otras dos competidoras. Pero al parecer, esa superioridad presumible no fue lo suficientemente fuerte como para convencer a los verdaderos conductores del espacio (Mestre y Negri) de arriesgar el control del partido en un año electoral.
Por ello, desde ese espacio se comenzó a gestar un movimiento electoral que buscó dejar fuera de juego a las opositoras Sumar y Córdoba con Todos sin tener que someterse a una elección. Para eso, Convergencia presentó impugnaciones a las listas presentadas para competir por el comité provincial, ante la Junta Electoral.
Ante esta situación, los otros dos espacios realizaron los mismos movimientos, en una batalla legal interna por ver quien había cumplido los requisitos. Finalmente, la Junta Electoral falló en favor de Convergencia y nombró a Marcos Carasso (candidato de Convergencia) como nuevo presidente del partido a nivel provincial, dejando fuera de juego a Sumar y Córdoba con Todos, quienes decidieron elevar el reclamo a la Justicia federal.
Cabe destacar que la Junta Electoral radical estaba compuesta por cinco miembros, de los cuales tres eran integrantes del oficialismo. Esto elevó las suspicacias de los opositores, que decidieron judicializar la situación.
Así es que, la interna radical en Córdoba recayó en manos del juez federal Ricardo Bustos Fierro, quien en poco más de una semana, resolvió que la elección debía llevarse adelante a pesar de las impugnaciones aceptadas por la Junta Electoral (por las cuales Sumar y CCT no habían sumado los avales necesarios). Así, el próximo domingo (14/3), la UCR cordobesa practicará el acto eleccionario, cuestión que muchos partidos vienen evitando en pos de esquivar peleas internas como las que se han desatado dentro de la seccional cordobesa.