Pero el acto será conforme a lo establecido en la Constitución, que afirma que "al tomar posesión de su cargo el presidente y vicepresidente prestarán juramento, en manos del presidente del Senado y ante el Congreso reunido en Asamblea", reza el artículo 93. En ese caso, ese rol le corresponde a Michetti.
Las miradas están puestas en el día de la asunción a raíz de la falta de acuerdo que existió en 2015 entre Fernández de Kirchner y Macri: el gobierno saliente insistía con realizarlo en el Congreso y el entrante exigía una ceremonia en Casa Rosada.
Finalmente, Federico Pinedo se encargó de encabezar la ceremonia. Tal fue el escándalo que este año, previo a las elecciones, hubo un intento de regular la transición con un proyecto de Ley, sin embargo no prosperó en el Congreso.
En ese entonces, la exmandataria se acogió al mismo artículo 93 de la Constitución que asegura que el acto se debe realizar "ante el Congreso reunido en Asamblea, respetando sus creencias religiosas", tal como se hizo en 2001, 2003, 2007 y 2011.
Sin embargo, Macri pretendía respetar el reglamento de Ceremonial de Presidencia de la Nación que, en su artículo 141, establece que "en el pórtico de la Casa de Gobierno (explanada de la calle Rivadavia), el señor Presidente será recibido por el jefe de la Casa Militar, el director de Ceremonial y un edecán del Presidente saliente, quienes lo acompañarán
hasta el Salón Blanco (estrado que se hallará delante del Busto de la República)".
Para esta ocasión, las partes resolvieron que la ceremonia del próximo 10 de diciembre se realizará donde quiera Alberto Fernández, que será en el Congreso. "Nosotros vamos a acatar lo que defina el presidente electo", según habían adelantado desde Presidencia.