Los presentes cuestionaron que el reclamo se realizara mientras Sturzenegger estaba acompañado por su familia y le pidieron al agresor que terminara con los insultos. El argumento fue simple: independientemente de las diferencias políticas que pudiera haber con el ministro, consideraron que ese no era el momento ni la forma de plantearlas.
El funcionario mantuvo la misma actitud durante todo el episodio. Lejos de confrontar o responder a las provocaciones, finalmente optó por retirarse del lugar.
El video del escrache se viralizó y abrió otra discusión
Como suele ocurrir con este tipo de episodios, la discusión rápidamente salió de los pasillos de Unicenter y se trasladó a las redes sociales.
Las imágenes volvieron a poner sobre la mesa un debate que atraviesa desde hace años a la política argentina: dónde termina el cuestionamiento legítimo a un funcionario público y dónde comienza el hostigamiento personal, especialmente cuando esa persona se encuentra fuera de una actividad oficial y acompañada por su familia.
Sturzenegger ocupa actualmente el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado y se convirtió en una de las figuras centrales del programa de reformas de Milei. Su agenda de desregulaciones y reducción de estructuras estatales le valió fuertes respaldos dentro del oficialismo, pero también el rechazo de sectores políticos, sindicales y empresarios afectados o enfrentados con las medidas impulsadas desde su cartera.
El episodio en Unicenter expuso esa tensión en un escenario completamente distinto: ya no en el Congreso, una conferencia o una discusión pública, sino durante una salida personal.
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