“Vamos a derogar la Ley de Etiquetado Frontal. Es una mala ley, excesivamente paternalista que no sirve, no te informa. Porque si todo tiene sello, es como si nada tuviera sello. Este es el Estado tratando al consumidor no solo como un niño, sino como un niño medio idiota”, argumentaron.
El proyecto consta de tres artículos y tiene como objetivo "La restitución de la libertad de productores y consumidores de alimentos, mediante la derogación del Régimen de Etiquetado Frontal Ley N° 27.642, cuyos objetivos se cumplen de modo más eficaz con la normativa ya vigente en el Código Alimentario en relación a rotulado, comercialización e información".
Por otro lado, en sus fundamentos agrega: "En una sociedad donde prevalecen los acuerdos voluntarios, la demanda por una alimentación saludable da lugar a empresas que la proveen y asociaciones de consumidores que velan por ella; no a un Gran Hermano que busque controlar qué come la población a través de leyes de etiquetado o documentos como las “Guías alimentarias para la población argentina”. Como sostiene Murray Rothbard en Poder y mercado, la ley penal ya se encarga de castigar a aquellos que adulteran productos para vender: no es necesario, entonces, crear estándares estatales y arbitrarios para la producción de comida".
Por otro lado, los legisladores aclararon que "desde un punto de vista económico o financiero el proyecto no tiene costo fiscal, no requiriendo fuente de financiamiento".
"El universo de potenciales beneficiarios abarca a productores, exportadores, importadores y comercializadores de los alimentos alcanzados por la Ley N° 27.642, y a sus consumidores", concluyeron.
El proyecto completo a continuación