En los próximos meses desembarcarán en el Congreso proyectos sensibles para el Gobierno, como el Presupuesto y las reformas laboral, tributaria y penal. Desde el PRO aclararon que acompañarán las transformaciones estructurales, aunque sin perder capacidad de negociación.
Un bloque ordenado para recuperar protagonismo
Cerca de Ritondo destacan un objetivo inmediato: tener un bloque más chico pero alineado internamente. La consigna es reforzar la identidad partidaria y recuperar visibilidad en la agenda pública, luego de un período en el que —según admiten en privado— el PRO fue más comentarista que actor principal.
Pero ese reposicionamiento no implica retirarle respaldo al Presidente. En el bloque recuerdan, con ironía, que “el PRO votó más veces con Milei que algunos diputados que entraron por las listas libertarias”, una forma de recordarle al oficialismo el rol que jugaron en la gobernabilidad durante el comienzo de la administración.
La polémica por el endeudamiento bonaerense
El contrapunto más reciente entre ambos espacios surgió en la Legislatura bonaerense. Sebastián Pareja, figura cercana a Karina Milei, acusó al PRO de “acuerdos con la vieja política” por haber contribuido a facilitar la Ley de Financiamiento que pidió Axel Kicillof. Desde el macrismo respondieron con dureza: aseguraron que solo respaldaron la parte vinculada al rollover y que sus votos estuvieron lejos de ser un cheque en blanco.
Además, aclararon que la discusión por los cargos en el directorio del Banco Provincia “es un tema institucional” y que los representantes del PRO reemplazan a funcionarios que respondían a Patricia Bullrich y Diego Santilli.
La interna sumó un episodio insólito: en el PRO sostienen que el peronismo logró los dos tercios necesarios para aprobar el endeudamiento porque Ramón “Nene” Vera —un dirigente alineado con Pareja— no llegó a la sesión porque “se habría quedado dormido en el hotel”. “Pareja atacó al PRO por sostener una postura institucional, pero su propio diputado terminó facilitando el número al kirchnerismo”, afirmaron desde el partido amarillo.
Un equilibrio frágil que definirá el clima político de 2026
La nueva etapa pone al Gobierno ante un desafío que había logrado esquivar durante sus primeros dos años: negociar. Y deja al PRO ante una oportunidad para reconstruir volumen político sin romper puentes con el oficialismo. Lo que ocurra en los próximos meses determinará si el vínculo entre ambos espacios puede reconvertirse en un acuerdo más maduro o si la tensión terminará ampliando las grietas dentro del propio oficialismo ampliado.
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