Para el canciller los cruces "tienen que ver con una posición crítica que ha mantenido (el gobierno brasileño hacia el kirchnerismo), pero lo importante es que se construya un canal de diálogo" entre ambas administraciones.
El funcionario recordó, al hablar por radio La Red, que los 2 países "son socios estratégicos en una gran cantidad de temas", y en ese marco debe haber "un diálogo de una gran razonabilidad y construcción", que confió se generará "en la etapa de transición" hacia el nuevo gobierno.
En ese contexto, consideró que un repudio público a las críticas brasileñas va a "construir una división mayor", y en cambio pidió "diálogo fluido con las autoridades electas".
Tras la reunión de Gabinete, el canciller insistió en estos conceptos. “Creo que esto tenemos que encararlo de un modo adecuado; en este momento de transición, la contribución más grande que puede hacer el Gobierno es dejar a su sucesor en el mejor pie posible y con su mejor capacidad de diálogo", dijo.
Tras el triunfo de Fernández el domingo pasado, Bolsonaro dijo que los argentinos "eligieron mal" y aseguró que no pensaba felicitar al presidente electo de la Argentina, principal socio comercial de Brasil. "Nos preparamos para lo peor", afirmó. Horas antes, Fernández había reclamado por la libertad del exmandatario brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.
Por su parte, el canciller de Brasil, Ernesto Araújo, dijo que "las fuerzas del mal" festejaron la victoria del kirchnerismo. Y advirtió que vislumbra en la Argentina un modelo de "cierre comercial, modelo económico retrógrado y apoyo a las dictaduras".
"Las fuerzas del mal están festejando. Las fuerzas de la democracia están lamentándose por Argentina, el Mercosur y Sudamérica. Pero Brasil seguirá enteramente al lado de la libertad y de la integración abierta", dijo Araújo en las redes sociales.