No fue la única mención del mandatario en clave electoral. "En 1962 fue la primera vez que empezó a planificarse esta obra. ¿Adonde fue a parar el dinero de los argentinos durante tantas décadas? Hoy dijimos basta con las obras que empiezan y nunca terminan; basta a la mentira y a la trampa de la corrupción", afirmó. "Esta obra es más importante que miles de discursos, que millones de palabras; esto es progreso real", agregó.
Antes de Macri la palabra la tuvieron Rodríguez Larreta y Vidal, que se pronunciaron en la misma sintonía. "Se puede. Este cambio que lleva adelante Mauricio en todo el país esta es una muestra de que se puede; si pudimos hacerlo en la Ciudad después de 11 años de trabajo, tenemos que tener la confianza de que se puede", señaló el Jefe de Gobierno porteño.
Vidal, por su lado, aseguró: "Quiero decirles a todos los que sienten que hicieron el esfuerzo que vale la pena, es una obra que se puede ver, que empezó y terminó, que se hizo con honestidad, con esfuerzo continuado, sin mentira, ni discursos, ni carteles; se hizo con trabajo y con seriedad".
Fueron 28 meses los que demandaron las obras que, según prometieron desde el Gobierno de la Ciudad, harán que los vecinos ahorren hasta 37 minutos de viaje en su ingreso a la Capital Federal, una zona -hasta ahora- siempre conflictiva en materia de congestionamientos.
Durante la inauguración estuvo también presente el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, que ayer domingo recorrió junto al propio Macri el Paseo del Bajo, donde se realizó un desfile de autos antiguos en la previa a la inauguración.
El Paseo del Bajo es un corredor vial de 7,1 kilómetros que desde este lunes conecta las autopistas Illia y Buenos Aires-La Plata con carriles exclusivos para el tránsito pesado y accesos rápidos y directos a la zona del puerto de Buenos Aires y a la Terminal de Retiro.
Desde el gobierno de la Ciudad sostienen que la megaobra mejorará la fluidez del tránsito de autos, colectivos, camiones y que aumentará la seguridad vial en toda esa zona del centro porteño, agilizando la conectividad vehicular entre el sur y el norte del conurbano bonaerense.
El Paseo del Bajo logrará separar el tránsito de los camiones y micros de larga distancia respecto al de los autos particulares. En la mayor parte de la obra, los vehículos pesados transitarán por la nueva autopista subterránea, mientras que los coches lo harán en las calles de la superficie.