El anuncio del Presidente a través de su cuenta de 'Twitter' de elegir como compañero de fórmula al mencionado senador fue tomado con mucha euforia por los mercados. El S&P Merval avanzó 5,05% y
cerró con un récord de 38.283,25 puntos. En tanto, los ADRs en Wall Street terminaron subas
generalizadas, los bonos finalizaron en alza y el riesgo país cayó 9,10% para culminar en 849 puntos básicos.
En ese marco, cabe preguntarse ¿qué tiene mayor impacto en esas expectativas: la baja de la inflación o la del dólar?
Ocurre, también que desde que se habilitó la libre intervención del BCRA en el mercado de cambios, el valor del dólar se mantuvo estable y ayudó a moderar los precios, sobre todo en lo que hace a Alimentos y Bebidas. Esa moderación podría continuar en los próximos meses.
El dato de mayo de inflación del 3,1% arroja una inflación acumulada en 2019 de 19,2%, y a su vez, el dólar sube cerca de 15% en el año. Ambas variables al mostrar una evolución similar, permiten también la pregunta de si la suba de precios es la que empuja el billete hacia arriba o al revés.
Los analistas del mercado entienden que la inflación es la variable clave que afecta al dólar en el largo plazo. En el corto, existen además otras variables.
Sea la estabilidad cambiaria una de las patas clave para lograr que la suba de precios siga moderándose o la revés, podría al menos decirse que tanto una como otra tienen su influencia de manera muy ligada.
Por lo pronto, las proyecciones de las principales consultoras y bancos apuntan a un 2,7% mensual de inflación para junio, que descendería gradualmente hasta ubicarse en 2,1% en noviembre.
De esta manera, la mala noticia es que el 2019 terminaría, de todas formas, con una inflación de 40,3% anual, cifra muy alta en un mundo en el cual los precios suben un 3,6% por año (4,7% entre emergentes).
Según refleja el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la estimación de las consultoras es un dólar en $ 51 a nivel mayorista, lo que marcaría un avance anual del 34,6%.