Sin embargo, La Voz asegura que no hay constancia de que haya habido una comunicación entre el gobernador y el futuro presidente, después de las elecciones del 27 de octubre.
La mayor preocupación de Schiaretti no pasa hoy por la deuda dolarizada que tiene la provincia, ni los fondos para obras: la luz roja en el tablero de gestión sigue siendo el déficit de la Caja de Jubilaciones de la Provincia. Y tiene en la mira cobrar los 2.000 millones de pesos que el actual Gobierno nacional le adeuda del acuerdo del año pasado por la Caja Jubilaciones.
Como gesto de deshielo hacia el nuevo gobierno, Schiaretti celebró el posible arribo de Carlos Caserio al Ministerio de Transporte de la Nación, lo que sin embargo no está confirmado. El diario cordobés El Alfil indica que ese ofrecimiento no le fue consultado a Schiaretti y agrega que el albertismo no dio vuelta la página del enojo por la decisión de Schiaretti de mantenerse prescindente en la elección presidencial y no apoyar al candidato del PJ.
Los dirigentes cercanos a Alberto, según el portal informativo, aseguran que el malestar con Córdoba “se respira” en el entorno del futuro presidente, donde asumen que el gobernador “ahora nos necesita a nosotros”.
A pesar del gesto de Schiaretti a Caserio, El Alfil revela que el diálogo personal entre ambos está cortado desde hace meses y recuerda que Caserio fue el principal impulsor de la candidatura de Alberto en Córdoba, en contra de la decisión del gobernador.
Por último, sobre Caserio, no está definido su cargo en el gabinete. Un rumor indica que Cristina lo querría para presidir la comisión de Presupuesto del Senado, silla clave para la negociación con los gobernadores en materia de fondos. Sería otra razón para que Schiaretti recomponga su relación con él legislador.