Respecto a ello, Bullrich continuó referenciando a la necesidad de una unidad en Juntos por el Cambio Córdoba, algo que los propios dirigentes locales venían impulsando hasta la irrupción de Macri. Esto último generó una UCR crispada por la crítica directa del ex presidente a sus principales dirigentes.
Otra diferencia que marcó la ex ministra de Seguridad fue respecto al posicionamiento de la coalición opositora con Hacemos por Córdoba y Juan Schiaretti. Para Bullrich, ese espacio representa una “versión soft” del peronismo que gobierna al país. "El PJ de Córdoba puede que sea un poquito más soft que el de Kicillof, pero es como un PacMan, todos los días se come un poquito a la prensa, un poquito a la Justicia. Córdoba no puede conformarse con el gobierno que hay", arremetió.
En este caso, Bullrich fue más allá de Macri, ya que el buen relacionamiento con el Gobierno cordobés es una tendencia que todo el PRO buscó practicar, y que a muchos aliados en la coalición en Córdoba les molestó. "No podemos dejarle Córdoba a Schiaretti, aunque no sea como Kicillof; nosotros somos mejores", enfatizó.
Para algunos dirigentes del PRO resulta fundamental cultivar una buena relación con Juan Schiaretti de cara a 2023. El mandatario cordobés podría representar la clave para cualquiera de los dos lados de la grieta, en caso de sumarse a alguno de ellos
Además, Bullrich deslizó una autocrítica a su gestión, que también incluyó a Macri. Para la ex funcionaria, el paso por el Gobierno nacional se caracterizó por un gradualismo demasiado prolongado.