“Una propuesta que convoque a los principales actores de la política, que sean capaces de gestar una cultura del encuentro, con inteligencia, creatividad e imaginación, reunidos en una mesa de diálogo que acentúe las coincidencias y no tanto las diferencias, con las virtudes y notas esenciales de este arte superior del espíritu humano: claridad, afabilidad, confianza y prudencia”, subrayó.
El cardenal Poli consideró que esta “magna aspiración” tiene que seguir “legítimas utopías, fundamentadas en la libertad y la dignidad del hombre, por el bien colectivo de la Nación, con proyectos reales y mirando a la Argentina profunda y sus realidades, con una clara opción por la tercera parte de pobres que nos duele a todos”.
“Sí, un Gran Pacto de honor, capaz de una dirigencia que trasmita esperanza objetiva a nuestro pueblo, jerarquizando la política y trazando puentes fraternos en nuestra sociedad, que no está hecha para la división y no se acostumbra a vivir en la confrontación, sino que aspira a una convivencia en paz, en justicia, con educación y trabajo, y quiere recuperar la alegría de sentirse en su tierra", recordó y aseveró: "No sé si lo he expresado bien, pero sí sé que a nuestro pueblo lo asiste la virtud de la esperanza y siempre, a pesar de todo, apuesta a un mañana mejor”.
Sandri
Horas antes, en Roma (Italia), el cardenal Leonardo Sandri realizó una misa de acción de gracias por el 209º aniversario de la Revolución de Mayo en la Iglesia Nacional Argentina, donde el purpurado argentino pidió por “un futuro próspero y prometedor” y expresó su deseo intenso por “una Argentina mejor”.
En la homilía, el prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales recordó que “el amor es lo que construye la mejor relación de los esposos y de las familias; también logra una sociedad unida, solidaria”.
“Este mandamiento del amor -aseguró- es el que puede dar sentido a vivir en sociedad, respetando la dignidad de la persona humana, perdonando y recibiendo perdón, registrando las opciones políticas diferentes, luchando contra la corrupción y promoviendo siempre la paz y la reconciliación, propiciando un clima sereno en el que crezcan las iniciativas eficaces para superar las dificultades”.
“Todos debemos tomar conciencia de contribuir a la construcción de una sociedad mejor con coraje y actitudes nobles y sinceras”, agregó.
El purpurado argentino agradeció a Dios de que la Argentina democrática no padezca, como otras naciones, “guerras, violencia y enfrentamientos armados” y que se anhelen “actos y gestos de reconciliación, buscando todos un contexto económico que tenga en su centro la persona humana”.
“En nuestra Patria, hecha por Dios potencialmente abundante y próspera, va ahondándose una mayor solidaridad hacia todos aquellos que no participan plenamente de la mesa abundante y generosa que Dios nos regaló”, aseguró.