De esa forma, el intendente de Lomas de Zamora intentó, en vano, disimular una caída con varías caras. En primer lugar, la diferencia que le sacó su par de Tigre. Fueron 5 puntos que rompían con el esquema de "empate técnico" que el aparato de difusión estatal y paraestatal quiso instalar en las 1ras horas tras el cierre de las urnas.
Por otro lado, Insaurralde no sólo no pudo alcanzar el 32% que Néstor Kirchner había conseguido en 2009, sino que ni siquiera pudo perforar la barrera psicológica del 30%, que se presentó como el piso inamovible del cristinismo en la provincia. Martín se quedó en el 29%.
Insaurralde se mantuvo en silencio. Y el ombliguismo presidencial le permitió evitar pronunciamiento alguno en el búnker K. Pero en la mañana de este lunes, el hielo se rompió...vía Twitter.
Muy al estilo K, sin autocrítica ni mucho menos admitiendo la derrota, Insaurralde sólo se limitó a agradecer a los que "confiaron" en el cristinismo.
"Gracias a todos los bonaerenses que confiaron en el FPV! Tenemos un enorme compromiso con ellos y también con quienes eligieron otra opción", disparó en un 1er tuit.
"Ahora vamos a recorrer con mucha fuerza toda la Provincia de Buenos Aires, hablando con la gente, construyendo juntos el futuro", completó el 2do y último.
Habrá que ver cómo encara Insaurralde la campaña de ahora en más, sobre todo cuando parece acotado un marge de crecimiento.
La cuesta se volvería más empinada si Massa logra recolectar más votos anti-K que en la elección del domingo se canalizaron a través de Margarita Stolbizer y, principalmente, de Francisco De Narváez.