"Señor Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli; Intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde; Intendente de Morón, Lucas Ghi; presidente de la AFA, Julio Grondona; querida Estela (De Carlotto); queridas Madres, Abuelas, familiares que hoy nos acompañan; moronenses; señor presidente del Deportivo, del Gallito de Morón", inició la Presidente su alocusión.
¿Por qué no nombró a Sabbatella? ¿Por qué no incluyó en el saludo a quien, como intendente, fuera artífice del objeto que se inauguraba este viernes? O peor aún, ¿por qué no se refirió a quien dirige la AFSCA, el organo encargado de librar la batalla legal contra el Grupo Clarín?
No está claro cuál podría ser el cuestionamiento que podría albergar la Presidente contra Sabbatella. Aunque son obvios las diferencias del titular de la AFSCA con el Gobierno Nacional.
No es un secreto el fastidio del líder de Nuevo Encuentro por el renovado protagonismo de Daniel Scioli dentro del cristinismo (se notó su incomodidad de compartir la mesa con el mandatario). El gobernador es prácticamente el jefe de campaña de Martín Insaurralde, el lomense que defiende los colores del Frente para la Victoria en el principal distrito electoral, y su imagen en la opinión pública no decae.
En tanto, Sabbatella vio cómo Nuevo Encuentro perdió identidad luego de ser absorbido completamente por el FpV. En 2009, con un lema opositor, el moronense consiguió votos propios para ingresar al Congreso. Obtuvo más votos cuando fue candidato a gobernador, por una lista que si bien adhería a la candidatura de Cristina Fernández competía con duras críticas contra el sciolismo.
Las elecciones de 2013 encuentran a Sabbatella con su espacio diluído dentro de la lista del cristinismo en la provincia. Hay que ir hasta el puesto 16 de la nómina del FpV para encontrar a un sabbatellista con posibilidades de ingresar a la Cámara Baja, Adrian Grana, quien ya manifestó su "felicidad" por el apoyo sciolista al armado. Sólo en Morón el sello Nuevo Encuentro permanecería en pie.
Esto parece un obstáculo insoslayable en el anhelo de Sabbatella de ser un candidato competitivo para las elecciones a gobernador de 2015. Ni siquiera es tomado en cuenta como referente en la provincia por el cristinismo.
Además, esta entrega total al cristinismo hizo que Sabbatella tuviera que abandonar algunas de sus banderas históricas. Una de esas claudicaciones fue la de tener que retirar la lista de Nuevo Encuentro en Merlo para no perjudicar al intendente Raúl Otahecé, aliado de la Presidente, pero enemigo acérrimo del sabbatellismo.
Por otro lado, Sabbatella se convirtió en uno de los mariscales de la derrota del frustrado '7D', que suponía el "inicio del fin" del Grupo Clarín. Y desde el sillón de la AFSCA el exintendente de Morón podría ver otra derrota, si es que se confirma que la Corte Suprema de Justicia avalara la inconstitucionalidad de los artículos impugnados por el multimedio.
No obstante, Sabbatella sigue mostrando su apoyo incondicional al Gobierno. "En la vida hay que elegir. Elegimos seguir adelante!", dijo el jueves en la red social Twitter en sintonía con el slogan oficial. Pero del acto de este viernes, ni una palabra.