La propuesta fue elaborada por Amado Boudou y Sergio Chodos (actuales vicepresidente de la Nación y representante argentino ante el FMI). Massa cuestionaba esa jubilación anticipada a los 60 años para quienes debido al desguace del Estado y las privatizaciones no habían podido completar sus aportes, porque afirmaba que la ANSES se fundiría. La ley 25.994 tuvo vigencia desde diciembre de 2004, y el decreto 1451/06 la prorrogó hasta abril de 2007.
La moratoria, que permitiría pagar lo adeudado con una baja tasa de interés no parecía practicable para una población desocupada o en condiciones de empleo muy precario, hasta que se admitió que fuera pagada en cuotas, que se descontarían del beneficio a recibir. El jubilado comenzaba a cobrar de inmediato, y de su ingreso se detraía una parte para cancelar su deuda.
“Prueben. Si sale bien me subo. Si sale mal, es problema de ustedes”, concedió Massa a sus colaboradores. Salió bien, en dos jurisdicciones que sirvieron como prueba piloto: el municipio de la Costa de la provincia de Buenos Aires, donde Boudou había sido Secretario de Hacienda, y la provincia de Tucumán, donde la primera cuota la pagó el Estado. Así se incorporaron al sistema más de 2,5 millones de personas que hasta entonces estaban excluidas y la cobertura se acercó al 100 por ciento de la población con la edad requerida.
Massa tampoco estuvo de acuerdo con la recuperación de los ahorros previsionales, que el menemismo había entregado a los bancos en 1993. En la biografía escrita por Sandra Russo, CFK cuenta que “por eso yo lo valoro tanto a Amado Boudou. Porque fue él el que vino a traerme esa idea. Era un feriado. Me llama Massa, que era el jefe de Gabinete. Massa tiene una cosa... Cuando algo lo supera, cuando se pone nervioso, se ríe sin parar, pero casi histéricamente, pobre, no puede parar de reírse. Ese día me llamó muerto de risa, me decía que estaba con Amado, que Amado se había vuelto loco y que querían comentarme una idea. Bueno, le dije, vengan. Fuimos a la Jefatura de Gabinete. Sí, era feriado. Porque llegaron de sport. Llegan los dos. Amado me dice, mientras Massa se sigue riendo: ‘Presidenta, el mundo no va a volver a ser lo que fue. Tenemos que ir por las AFJP’. Le pregunté cómo sería. Y empezó a desplegar hojas y hojas, a explicarme. Massa, muerto de risa. Le dije a Amado: ‘Me gusta, pero llamemos a Kirchner a ver qué opina’. Y ahí mismo lo llamamos y le pedimos que fuera a la Jefatura. Estábamos sentados a mi escritorio. Néstor vino y se paró detrás, en el medio, y Amado volvió a desplegar las hojas y a explicar el proyecto. En ese momento el Estado estaba pagando el 60 por ciento para que las AFJP cumplieran con el pago de las jubilaciones mínimas. Nunca me voy a olvidar ese momento. Néstor escuchó todo en silencio, y cuando Amado terminó de hablar, no dijo nada. Primero le extendió la mano, y mientras se la estrechaba le dijo: ‘Estoy totalmente de acuerdo’”.
El mayor logro de su gestión en la Anses, la ley y el decreto que permitieron incorporar al sistema previsional a quienes tenían la edad de jubilarse pero no los aportes necesarios, se concretó en contra de la opinión de Massa. La propuesta fue elaborada por Amado Boudou y Sergio Chodos.
La risa nerviosa
La risa nerviosa tenía que ver con los acuerdos de Massa con periodistas, que recibían sobres de las AFJP, en pago por las notas generosas que le hacían al administrador. “Si esto se filtra, ya se que fuiste vos, que sos quien habla con los diarios”, le advirtió Kirchner, quien sabía de esas relaciones de Massa.
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El primer beneficio ostensible de la estatización del sistema jubilatorio fue la vuelta al Estado del enorme flujo mensual que la privatización derivó hacia el sistema financiero y que forzó el endeudamiento estatal para hacer frente a los compromisos mensuales, en lo que fue la quiebra programada de las finanzas públicas, caso único en el mundo. Pero junto con ese flujo se recuperó también el stock de deuda externa acumulado por las AFJP, que poseían acciones y obligaciones negociables de empresas, por no menos de 12.000 millones de dólares. Esto alivió al Tesoro y permitió la designación de directores por el Estado en las compañías emisoras que habían hecho esas colocaciones en las AFJP. Ese fue el momento elegido por Héctor Magnetto para declarar al diario británico Financial Times que el gobierno de Cristina “está entrando en una fase confiscatoria”.
Uno de los hechos más notables y menos advertidos de este proceso es que ninguno de los bancos que administraban los fondos jubilatorios presentó el reclamo que les permitía la ley por inversiones no armortizadas, una tácita admisión de que habían hecho un negocio extraordinario y no habían cumplido con ninguna de las promesas que lo justificaron.
Massa no sólo hablaba con periodistas. También había acordado con el director de relaciones externas del Grupo Clarín, Jorge Rendo, la emisión de dos series de obligaciones negociables de empresas fantasma, de 120 millones de dólares cada una, con las que el Grupo se proponía cumplir con la ley porteña que obligaba el soterramiento de los cables de Multicanal. Además les concedió una generosa moratoria para sus deudas impositivas.
La ley 26.476, de diciembre de 2008, abrió durante seis meses la posibilidad de que los medios se acogieran a la regularización de deudas tributarias con magnánimas facilidades: 120 cuotas para pagar el capital adeudado, sin los intereses vencidos ni multas. A los diez años de cuotas se les cargaría sólo un interés del uno por ciento.
“Estos siempre nos van a cuidar”, le argumentó Massa a Boudou. “A vos”, le respondió quien lo había sucedido al frente de la ANSES, cuando CFK designó a Massa en la jefatura de gabinete para reemplazar a Alberto Fernández. Ese nombramiento lo tomó tan de sorpresa como al resto del país.
El 22 de julio de 2008, al terminar una reunión de trabajo Massa se despidió de sus colaboradores en la intendencia de Tigre, para la cual había sido electo seis meses antes, con una sentencia categórica: “De este gobierno hay que estar lo más lejos posible”. Habían pasado cinco días de la derrota de la resolución 125 en el Senado por la de-serción de varios senadores y en un editorial Clarín vaticinaba “una crisis de proporciones”.
A la mañana siguiente Massa fue convocado a Olivos, donde recibió y aceptó el ofrecimiento. Esa gestión terminó el 7 de julio de 2009, una semana después de la derrota en las elecciones de medio término en la provincia de Buenos Aires, mientras en Tigre la mujer del jefe de gabinete, Malena Galmarini, se imponía con holgura. CFK designó al frente del Sistema Nacional de Medios Públicos a Tristán Bauer, quien le había presentado un proyecto de transmisión satelital gratuita al hogar, lo que hoy es la TDA.
Massa se opuso y en la primera semana de julio de 2009, ambos sostuvieron una discusión muy fuerte sobre el tema a vistas y oídas de la Presidente, quien les pidió que no elevaran el tono y se retiró. Bauer pensó que había llegado al final de su carrera como funcionario, pero a la mañana siguiente quien se enteró de que había sido relevado fue Massa, y tres semanas después se publicó en el Boletín Oficial el decreto 943 que autorizó al Sistema de Medios Públicos a instalar y operar el sistema de televisión satelital, con el que el gobierno se proponía competir con los cables del Grupo Clarín que defendía Massa. (...)".