Por la mañana, los portuarios realizaron piquetes y quemas de gomas en la bajada Castillo, en Retiro, provocando un caos de tránsito.
“Nuestra medida de fuerza es para reclamarle al Gobierno que cambie Ganancias y para acompañar a Moyano”, explicó a El Cronista Juan Corvalán, secretario general del Supa.
El sindicalista explicó un trabajador de su gremio tiene un mínimo bruto de $ 9.000 más horas extras y trabajo los fines de semana, por lo que la totalidad de los afiliados es afectada por el impuesto.
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Consultado sobre el golpe económico que la huelga significa, Corvalán no dudó en calificarlo como “muy importante”.
“Sólo en el puerto de Buenos Aires tenés casi 3.000 camiones por día, y en el puerto de San Martín llega a casi 9.000; es mucho volumen que queda inmovilizado con una pérdida enorme”, graficó el gremialista.
Pero además, la huelga tendrá su impacto en las arcas del Estado nacional, que tiene en los envíos al exterior su única fuente de dólares.