Intendentes nerviosos
Por eso, el nerviosismo ha comenzado a ganar, incluso, a los intendentes alineados con la Casa Rosada, mimados en los últimos meses por ministros nacionales y en especial por Julio De Vido, el mensajero de los anuncios de obras públicas para sus distritos. Muchos de esos intendentes creen aún que podrán incidir en la conformación de las listas seccionales de candidatos a legisladores provinciales y que serán las suyas las lapiceras con que se escribirán las nóminas para los concejos deliberantes de sus distritos. Pero en estos días no sólo no les llegaron señales en ese sentido. Los últimos mensajes apuntan, por el contrario, según quejas que desgranan en voz baja, a ir advirtiéndoles que en esas listas deberán dejar espacios casi excluyentes para candidatos vinculados a grupos ultra K y en particular a “los jóvenes” -es decir, a La Cámpora-, desde una estrategia que -los intendentes creen- revela que las elecciones servirán para profundizar la separación casi abismal que existe entre algunos sectores del “conjunto oficialismo”.
En la Gobernación, en tanto, buscan asimilar la certeza de que no podrán incluir candidatos propios en las listas para la Legislatura -allí donde se juega la gobernabilidad de esta administración-, y se preguntan “por qué la decisión de Scioli de mantenerse en el esquema del Frente para la Victoria no es compensado, al menos, con alguna asistencia que le permita aliviar en algo el ahogo financiero de la Provincia”.
Cada cual con su proyecto
La línea divisoria entre el sciolismo y el kirchnerismo tiende a profundizarse en la Legislatura. No hubo en lo que va del año legislativo confrontaciones públicas sonoras, pero un seguimiento de los proyectos que promueve cada uno los muestra cada vemos más distanciados, en una especie de “cada uno en lo suyo” que nada tiene que ver con lo del otro y, sobre todo, sin consultas ni compatibilización alguna. Un contexto en el que el kirchnerismo, en particular en el Senado, se está concentrando en elaborar una suerte de andanada incansable de iniciativas de “reforma de la Justicia” que está generando creciente malestar en “el tercer Poder”.
En el plano de la “reforma judicial” vale una “acotación”. La decisión K de trasladar a la Justicia provincial las modificaciones que impulsó personalmente la Presidenta para la Justicia nacional es tal, que no repara en que el Consejo de la Magistratura bonaerense tiene incumbencias muy diferentes a las del organismo federal (no lleva adelante los juicios a los magistrados, por ejemplo), ni en que las restricciones a las medidas cautelares “beneficiarán”, principalmente, a Scioli, con quien, sin embargo, no se han consultado, no ya los proyectos puntuales, sino siquiera la idea general de promover este tipo de cambios.
Una interna ultra K
Pero, además, la intención de plasmar en la Provincia la reforma judicial nacional se ha convertido en una especie de carrera entre el vicegobernador Mariotto y la jefa del bloque del FpV, Cristina Fioramonti, por presentar primero -y mayor cantidad- de proyectos para esa reforma. Una carrera que, de paso, pone en evidencia una interna -al borde de otro ejemplo de “juntos pero separados”- que crece en el seno del ultrakirchnerismo. (...)".