"(...) Se afirma que en medio de un clima enrarecido como el que se vive en estos días, el gabinete se ha convertido en un hervidero, opera en un clima irrespirable, y son varios los funcionarios que han querido dejar la función. Sin éxito, claro, porque se sabe dentro y fuera de la administración. Nadie se va de su cargo si no lo ordena ella. El que cometa la osadía de ir con la renuncia en la mano se expone al castigo divino.
Lo sabe Débora Giorgi, que tiempo atrás salió envuelta en espasmos de llanto del despacho de Cristina Fernández, que la maltrató presa de un ataque de furia porque fue a decirle que estaba agotada de las peleas internas y quería renunciar al ministerio. O Carlos Tomada, que sin asomar la cabeza por el primer piso de la Casa Rosada, manda mensajes uno tras otro a través de intermediarios para exponer su vieja decisión de abandonar el barco para intentar una más placentera actividad como candidato a senador nacional por la ciudad de Buenos Aires.
La Presidenta ha decidido gobernar para los 400 o 500 aplaudidores y asentidores oficiales que la acompañan en cada uno de sus actos. Ese es su país de fantasía y fuera de esos actos, sean en el Salón de las Mujeres o en cualquier palco del conurbano bonaerense, la jefa de Estado está convencida de que "esa es toda la Argentina, que todo lo demás son ataques destituyentes", según uno de los confidentes.
Por eso explota cada vez que alguien se asoma con alguna mala noticia, o pretende que son todos inventos las informaciones de los diarios que hablan de inflación, inseguridad, economía en caída libre, dólar negro ingobernable, empresas que huyen por la falta de seguridad jurídica, ausencia total de nuevas inversiones, mientras llueven dólares en Uruguay, Chile y Paraguay. Otro funcionario del área política del gabinete definió con un ejemplo el clima que se vive en el gobierno, donde nadie mueve un papel de su escritorio si no lo ordena ella, y si encima no es "un buen papel". "Si llega una encuesta de imagen que no nos beneficia o que habla de alguna pérdida, nunca la lleves ni a la doctora ni a (Carlos) Zannini ni a nadie. Tirala al canasto".
La concentración de la gestión en sólo dos manos ha entregado en los últimos tiempos varios ejemplos que sirven para pintar el cuadro: un gobierno paralizado, temeroso, que espera que ella decida sobre todo.
Cuando Canal 7 resolvió contratar al periodista Juan Miceli, que venía del Grupo Clarín (Canal 13, TN), las autoridades le dijeron que debían hacer primero una consulta para obtener autorización. Esa consulta fue hecha al entonces jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien se mostró de acuerdo y hasta ponderó el perfil profesional de Miceli. Pero dijo que, antes de avalar el ingreso, debía pedirle autorización a la Presidenta. Ella no tuvo reparos, y autorizó la llegada del periodista. Cristina, contra las opiniones en reserva que expresaban algunos colaboradores, fue la exclusiva autora del paquete de leyes para domesticar la Justicia, que luego en público tuvieron que defender los funcionarios, y no pocos legisladores votar con vergüenza ajena según ellos mismos confesaron. Y lo hizo por una única razón en medio de aquel estado de inestabilidad emocional: está obsesionada con que desde Ricardo Lorenzetti para abajo, todos los jueces "son empleados de (Héctor) Magnetto y responden a los intereses de Clarín. (...)".
2. Evidentes problemas por la ausencia de un discurso coherente de Cristina Fernández de Kirchner.
"(...) En sus apariciones de la semana, sobre todo en la que compartió con el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, la Presidenta se mostró errática, reiterativa, llena de contradicciones, auto referencial y, como si estuviera dentro de una burbuja, empeñada en llenar el momento con palabras y sólo con palabras. Para muestra, casi para el análisis de un sicólogo, basta con esta frase de su discurso: "Y tenemos que lidiar con una realidad que muchas veces no queremos", afirmó. Valdría la pena repreguntarle, si tal cosa se pudiera, qué es lo que le pesa más o lo que quiere menos, ¿la realidad o lidiar con ella? Y de la respuesta surgiría que si el rechazo es hacia la "realidad" no sólo ella es quien está en problemas, sino la sociedad toda y si contesta que le pesa el "lidiar" se estaría ratificando la tesis de la saturación.
Nada de todo esto le ocurría antes, ya que hilaba sus discursos con más hondura intelectual y los expresaba con mejor suerte dialéctica, los enredos no eran tan evidentes, acomodaba mejor el relato a la realidad, mientras que las subestimaciones se le notaban menos, aunque lo más notorio de los últimos tiempos es que, por estar encerrada en su propio mundo, vive un claro divorcio con lo que pasa en la calle, a la que sólo percibe en los actos que le arman con partidarios.
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Por lo largo, hubo cierta incomodidad de Lula en aquel discurso y hasta tedio en parte del auditorio, pero esta situación ya había arrancado un día antes, cuando un par de miles de abogados, jueces y fiscales escucharon al aire libre una exposición muy alambicada sobre la relación que hay entre la Justicia y la inseguridad, la forma que encontró Cristina de darle a las seis leyes de la reforma judicial un sentido que nunca tuvieron. Esta otra característica del discurso K, intentar vender gato por liebre, quedó más que evidente ese día, a partir de una Presidenta que insistió (también lo había hecho el día anterior) en mezclar peras con manzanas, en medio de sus elucubraciones de alta política.
Aunque justicia y seguridad sean de verdad dos caras de una misma moneda, ¿qué tiene que ver la elección popular de los miembros del Consejo de la Magistratura con los violentos robos del conurbano? ¿Hasta dónde "democratizar" el acceso al sistema judicial vía sorteos frenará a los traficantes de drogas? ¿Las nuevas cámaras de Casación, tapones que harán más lenta la administración de Justicia, servirán para darle respuesta a tiempo a los jubilados? ¿Tiene algo que ver la cuasieliminación de las medidas cautelares con los reclamos de justicia que tienen Susana Trimarco, Estela de Carlotto, familiares de Mariano Ferreyra y Sergio Burnstein, a quienes nombró Cristina como emblema, se sospecha que porque son políticamente cercanos, como si no hubiera miles que piden lo mismo? (...)".
3. El malhumor social no cede, en una semana en la que Mauricio Macri recuperó la iniciativa perdida hace tiempo.
"(...) En la Argentina de Kirchner Presidente se crearon 850.000 puestos de trabajo por año. Durante el primer mandato de Cristina esa cifra bajó dramáticamente, a 450.000. Pero en lo que va de la segunda presidencia el número se vino sencillamente a pique: unos 90.000 puestos de trabajo anuales. Como cada año se incorporan al mercado laboral alrededor de 150.000 jóvenes, puede verse cómo el modelo se viene tranformando, desde 2011 a esta parte, en una máquina de producir desocupados, o de trabajadores en negro y en condiciones de fuerte precarización. Potenciado por la alta inflación, esto da como resultado una caída del salario real que, sólo en el primer trimestre del año, hay consultoras que fijan en alrededor del 2%.
El declive económico hace al Gobierno más permeable a factores ante los que parecía blindado. Sucede claramente con las denuncias de corrupción que pegan directo sobre la familia Kirchner y sus allegados. Además, según las encuestas conocidas, el pronóstico de la gente sobre el futuro del país y de su familia empieza a contener fuertes trazos de pesimismo.
En sectores de poder se mantiene una duda: ¿el malhumor social será tan persistente como para provocar un cambio de voto en sectores populares, medios y bajos? ¿O los aumentos que se están firmando en paritarias, alguna mejora en jubilaciones y asignación por hijo que Cristina ya ordenó estudiar, y la plata en el bolsillo del medio aguinaldo, bastarán para mantener alta la adhesión al Gobierno?
Por cierto, no todas las cartas del mazo están en poder de Cristina. Entre sus oponentes algunos movimientos empezaron a darse con paso firme.
Cerca de Mauricio Macri había euforia en los últimos días. El equipo del PRO interpreta que el decreto que establece la protección a los periodistas y la prensa, en el ámbito de la Ciudad, fue “el primer gesto presidencial de Mauricio”. El jefe porteño jugó así una carta fuerte y sin doble interpretación posible frente al avance del Gobierno sobre los medios independientes, expresado en los aprestos de intervención al Grupo Clarín.
Ahora la Legislatura de la Ciudad, en un operativo político que comanda su titular Cristian Ritondo, transformaría el decreto de Macri en ley en menos de dos semanas. Con el pronunciamiento favorable de sectores de la oposición local, el macrismo espera que solamente la resistencia flamígera del kirchnerismo se oponga al proyecto, que podría lograr amplia mayoría.
Esa movida puso a Macri un escalón arriba de sus potenciales socios y a la vez competidores en el armado de una alternativa de poder con fuerte componente peronista. (...)".
4. A propósito de la economía: el consumo 2013 seguirá muy bajo.
"(...) La demora en las paritarias condujo así a un escenario en el que conviven precios de 2013 con salarios de 2012. Combo que, sumado al estancamiento del mercado laboral y a la disparada de la incertidumbre producto del cepo cambiario, explica el pobre arranque de año del consumo privado. Como muestras en este sentido valen las ventas en supermercados que, en términos reales acumularon en el primer trimestre un alza de 3,6 por ciento interanual, por debajo de la suba de 5,3 por ciento de 2012. O las efectuadas en shoppings, que continuaron retrocediendo a un ritmo de uno por ciento en el primer cuarto de 2013, frente a la caída de 0,9 por ciento en 2012. Este pobre comportamiento del consumo también se refleja en la confianza del consumidor, que se mantiene estancada en lo que va del año luego de la fuerte caída registrada en 2012. La excepción en este contexto ha sido el consumo de bienes durables como automóviles y electrodomésticos, los que lograron evitar esta tendencia general negativa gracias a la ausencia de alternativas de ahorro en un contexto de tasas de interés reales fuertemente negativas.
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Teniendo en cuenta que la estrategia de impulsar al consumo privado como principal motor del crecimiento le ha dado importantes réditos políticos al oficialismo en la última década, la debilidad de esta variable representa una mala noticia para las autoridades. Especialmente teniendo en cuenta que se aproximan las elecciones legislativas, y que en estos comicios el gobierno se jugará las chances de una re-reelección en 2015.
Esto explica por qué durante esta semana la misma Presidenta habría participado del cierre de paritarias de algunos gremios clave como la UOM, bancarios, UPCN y comercio. Para lo cual el Gobierno debió dejar atrás la pretensión de un incremento máximo de 20 por ciento que había propuesto a principios de año, promocionando un nuevo techo de 24 por ciento. De hecho, muchos de los incrementos salariales acordados recientemente estarían incluso por encima de esa cifra. Tal es el caso de bancarios y la UOM, que adicionalmente recibirían en los próximos meses subas no remunerativas no contempladas en el cálculo, y que al incorporarlas suman varios puntos porcentuales más al incremento.
En este contexto, para lo que resta del año es esperable cierta mejora del gasto de los hogares, en la medida en que el congelamiento de precios se vaya conjugando con el cierre de las paritarias. A esto se sumaría cierto impulso por el lado del gasto público, principalmente vía incrementos en los salarios y en las jubilaciones mínimas en los meses previos a las elecciones. Con todo, el consumo privado podría crecer este año algunos puntos por encima de 2012, aunque se estará lejos de las tasas logradas apenas unos años atrás. (...)".
5. Grupo Clarín y Mauricio Macri han firmado un pacto de sangre.
"(...) En las covachas políticas del oficialismo se preparaban el desembarco en la empresa y las primeras decisiones. La intervención desplazaría al directorio y relevaría al periodista Jorge Lanata y a los tres principales ejecutivos periodísticos del multimedio. El Gobierno había decidido no despedir al resto de los periodistas ni levantar los programas radiales y televisivos. Esperaba que cada uno de ellos se fuera del multimedio por su propia decisión. Anunciaría también un aumento masivo de salarios a sus empleados para asegurarse la continuidad del diario y de las emisiones radiales y televisivas.
La indicación de preparar las necesarias cuestiones administrativas y las decisiones políticas fue dada por la propia presidenta. Cristina se reservó la orden final de abrir fuego. En el mediodía del martes, el presidente de la CNV, Alejandro Vanoli, almorzó con más de 500 ejecutivos de finanzas que lo ametrallaron con preguntas sobre la eventual intervención a Clarín. Vanoli evadió las preguntas y no contestó ninguna. El estruendo mediático creció aún más: ese silencio era la confirmación implícita de las versiones.
En la tarde del martes, Macri firmó el decreto de necesidad y urgencia por el que colocaba en jurisdicción de la Capital todos los conflictos relacionados con la libertad de prensa y de expresión. El decreto es, además, un compendio de todas las libertades y garantías individuales a las que tienen derecho los ciudadanos de la Capital. El kirchnerismo se quedó sin discurso; Macri lo corría por el costado del verdadero progresismo de las libertades. Muchas horas después, el oficialismo sólo pudo crear una fantasía: el decreto de Macri, argumentó, negaba el derecho de huelga al garantizar la circulación de los medios periodísticos. Era una deducción forzada de un decreto que no dice nada de eso. ¿Cómo voy a negarles el derecho de huelga a los periodista si les estoy garantizando la libertad de su trabajo?, se ofendió Macri.
En la noche incipiente de ese día, Cristina mandó frenar la embestida final contra Clarín. Apretó el freno del camión, pero no se bajó del camión ni lo estacionó, dijo un funcionario que la frecuenta. Nos hubiéramos echado encima a la sociedad y el mundo, sintetizó ese colaborador que la oye, y agregó: Además le hubiéramos dado a la oposición lo que no tiene: un candidato. Al día siguiente, los funcionarios que siguen puntualmente las indicaciones presidenciales desmintieron lo que no habían desmentido durante cuatro largos días. Vanoli habló, por fin, y fue más preciso que el resto: no harán nada por ahora contra Clarín, pero tienen la ley preparada para aplicarla en cualquier momento. La orden de abrir fuego sigue en poder de Cristina. (...)".