Mientras tanto, él seguía intentando organizar su Frente Renovador en todo el territorio bonaerense. Massa tiene una cantidad de argumentos para fundamentar la postergación de su decisión: desde que la fecha tope es junio hasta que Cristina todavía no exhibió su juego. Pero el tema central es evitar el ataque de sus eventuales adversarios, que no lo acosarían mientras se extienda la negociación.
El Frente para la Victoria desconfía de Massa, pese a los mensajes de amor y paz que le envía el alcalde de Tigre.
No quiere romper con él porque conocen su volumen electoral provincial, pero han decidido presionarlo. Y la acción disuasiva la ejecutó nada menos que Cristina Fernández de Kirchner, el viernes 01/03 ante la Asamblea Legislativa.
Aquí 2 lecturas acerca de ese hecho y sus derivaciones: una desde la prensa K, y otra desde la no-K.
"(...) Concretamente, Daniel Scioli y Sergio Massa están dentro del Frente para la Victoria pero no ocultan sus ambiciones y manejan con suma habilidad el discurso público. Por eso, en otros pasajes del discurso presidencial hubo referencias críticas a ambos. No así hacia dirigentes de la oposición.
Sin mencionar a Massa, la Presidenta se refirió al enfrentamiento el pasado domingo: “Me acordaba de lo que pasó días atrás... Un enfrentamiento de barras bravas de la hinchada de Tigre. Un intendente había inaugurado modernas cámaras de televisión, pero justamente cuando se balacearon dos barras y uno murió, esas cámaras se habían dañado y no se obtuvo ninguna filmación”.
A Scioli quizá lo rozó con un comentario, pero también sin mencionarlo. Fue cuando remarcó que “la seguridad es atinente a cada gobierno provincial” y pidió que “cada uno tome la responsabilidad” porque “la seguridad corresponde a cada provincia, no a los intendentes”. Lo punzante, en todo caso, fue cuando señaló: “Hace un tiempo veía que querían linchar a una intendenta y pensaba, pobrecita, qué puede hacer ella si no tiene fuerza de policía ni nada. Hay una manipulación mediática y hacer la plancha y meter la cabeza como la avestruz para que no se den cuenta…, y eso es bastante injusto”.
Todo esto, en pocos meses, va a conjugarse con la campaña electoral en la provincia de Buenos Aires, donde debe recordarse que en las legislativas de 2009 fue un gran dolor de cabeza para Néstor Kirchner cuando les pidió a los intendentes que encabezaran las listas “testimoniales”.
Massa era jefe de Gabinete de Cristina y, según cuentan, en una habitación del Hotel Interamericano, donde llegaban los cómputos de cada distrito, Kirchner descubrió que varios le habían quitado el trasero a la jeringa. Uno de ellos había sido el actual intendente de Tigre, quien ahora trabaja con mucho despliegue por proyectarse a la esfera provincial y soñar con la nacional. Como todo político que se ve en ascenso, piensa tanto en seguir dentro del Frente para la Victoria o en alguna variante por fuera. (...)".
"(...) "Ya era hora de que nos pegaran. Todo bien con pegarle a Daniel [Scioli], pero los números son los números. Que nos critiquen reconoce nuestro lugar en el escenario", agregó otro referente massista, para aclarar: "Los tiempos siguen siendo los que decida Massa".
El hombre que celebró con el latiguillo que Kirchner utilizaba contra Clarín agregó elementos para entender el escenario de la relación entre la Casa Rosada y Massa. "No sólo están convencidos de que vamos a jugar: saben que si no juega Sergio, van a perder las elecciones contra [el diputado Francisco] De Narváez. Y si les gana «el Colorado», el que realmente les gana es Scioli", indicó.
Las encuestas que maneja Massa le repiten cada semana que la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, no puede perforar el techo de 30 puntos que otorga ser candidato del Gobierno. Y que el segundo mejor postulante bonaerense del kirchnerismo es el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo. "Mide 11 puntos. Massa, antes de hacer campaña, arranca con 44 puntos", agregó la fuente.
"¿Para qué nos vamos a apurar o cambiar si nos va bien dedicándonos a la gestión?", se preguntó un referente massista, parafraseando una máxima de los asesores de campaña norteamericanos: "No trates de arreglar lo que funciona bien". (...)
Otro intendente que no oculta su entusiasmo por una alianza entre Massa y Scioli también festejó el reto presidencial. "Fue oportuno, porque les muestra a Scioli y a los peronistas que el Gobierno no tiene pertenencia ni lealtades", señaló. "Esto nos pone en inmejorables condiciones para que Daniel acompañe a Massa en la elección con Karina [Rabolini, su esposa]", se entusiasmó.
Uno de los pocos massistas que ayer se animó a opinar sin exigir reserva fue el ex ministro de Economía provincial Jorge Sarghini. "En la provincia y dentro del peronismo se empieza a generar una expectativa que no es lo que el kirchnerismo desea", sostuvo, para explicar las críticas contra el tigrense. Pero aclaró de inmediato que "para tomar una decisión falta tiempo". Es que el tiempo, el momento, parece la única variable en manos de Massa."