Para el legislador riojano, el Gobierno no sólo está contratando una empresa de bandera inglesa “sino que lo está haciendo con una que presta servicios para las petroleras que hoy exploran en nuestras islas y saquearán los recursos naturales que son de todos los argentinos. Esta es otra grave contradicción del relato de soberanía que el oficialismo nos quiere imponer”.
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Al igual que en el caso de las rutas aéreas -cuando en 2011 Cristina había amenazado en la ONU con suspender los vuelos a las islas por parte de LAN Chile y en 2012 propuso viajes por Aerolíneas Argentinas con escala en Río Gallegos- en el caso de los contratos con petroleras en Malvinas el Gobierno había sentado una posición de la cual se distancia ahora. El canciller Héctor Timerman fue quien intimó a una serie de empresas y bancos a que dejen de colaborar bajo la amenaza de iniciarles juicios aquí o en tribunales internacionales, en el medio de una escalada diplomática y verbal por el conflicto de soberanía por las Malvinas.
Un dato para Timerman y el equipo técnico del Gobierno: en la página web oficial de Chapman Freeborn, la firma se autodefine como “especialista en transporte aéreo para la industria petrolera” y afirma tener relaciones contractuales con la también británica Oil Spill Response Limited (OSRL), que se dedica al mantenimiento de plataformas petroleras en las Malvinas.
En suma, la presidente de la Nación, a quien tanto le entusiasma criticar al Reino Unido por la soberanía sobre las islas Malvinas/Falkland, no solo terminó alquilando un avión inglés que opera rutas a las islas, sino que además en contradicción con el espíritu de la ley votada durante el kichnerismo la empresa también está asociada a la búsqueda de petroleo en el archipiélago.
De esas contradicciones ya se ocupó días atrás el diario inglés The Sun –el matutino propiedad de News Corp. (el multimedios de Rupert Murdoch), que pagó una solicitada publicada en el Buenos Aires Herald a favor de los ciudadanos británicos residentes en Malvinas/Falkland- que había informado que Cristina contrató el jet por casi U$S 1 millón a Chapman Freeborn, una empresa mundial líder en servicios chárter que en 2012 abrió sus oficinas en Buenos Aires, ubicadas en dependencias de su socio Air World Travel (AWT), con Nicolás Caleri como Business Development Director, quien en el pasado fue el responsable de Chapman Freeborn en España y que no quiso hablar sobre la contratación que hizo el Gobierno, el mismo silencio que el kirchnerismo mantiene sobre le mismo tema.