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Schoklender, en defensa de Alak y de los de la ex ESMA

Previsible: Sergio Schoklender apoyó a Julio Alak y a la gente de la ex ESMA. Al fin de cuentas, fueron compañeros en el mismo viaje... hasta que diferencias de dinero los enfrentaron. Obvio: Schoklender atacó a quien lo denunció: el periodista Luis Gasulla, autor de una notable investigación.

Sergio Schoklender reapareció públicamente en una entrevista para el programa de FM Identidad 92.1, Ahora es Nuestra la Ciudad, sin la participación de su conductor, Luis Gasulla, autor del libro "El negocio de los Derechos humanos" por cuestiones de ética periodística.

 
El ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo afirmó que, a pesar de sus críticas al gobierno "no estoy en desacuerdo" en relación con el asado realizado en la ex ESAM por el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak: "Ese espacio tiene que ser de vida y se debe preservar la memoria" pero "la mejor respuesta que uno se le puede dar a los genocidas, uno puede dar vida". 
 
Sobre las respuestas negativas que recibió Alak por el acto, Schoklender dijo que hay organizaciones de derechos humanos "que sienten que se quedaron fuera del negocio" y "que hay muchos intereses". 
 
Schoklender también habló sobre el pedido de justicia de Hebe de Bonafini amenazando con tomar Tribunales: "No la ví, ni la quiero ver, para mí fue muy doloroso lo que pasó y cada vez se complica más si situación" (...) "Ahora acaba de aparecer el libro de actas de la Fundación donde todas las cosas que me acusaban de hacer por propio beneficio, está demostrado sus autorizaciones, se acredita que no llevaba adelante la contabilidad ni los balances y cada cosa que compré fue con orden de la administración".
 
Él recordó el famoso contrato del Plan Bicentenario de la empresa Meldorek que se demostró que lo firmó Hebe: "Su situación, la de su hija y de madres viejitas que fueron usadas por sus familiares, se va complicando en la medida que me quieren usar como chivo expiatorio".
 
Sobre los que opinan que la política de derechos humanos durante el kirchnerismo se ha convertido en un negocio, Schoklender fue enfático: "Ahí está Luis Gasulla y algunos periodistas que están diciendo barbaridades y algunos periodistas que son funcionales a intereses de ciertos sectores, la realidad es que no falta un peso y hasta la última de las casas prometidas, están".

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