ver más
podcast 7_hugo haime-336 cele

"3 tristes tigres..." (Alperovich, Weretilneck y Bonfatti)

Todo comenzó en Río Negro (Bariloche, luego Viedma y también Cipolletti); tuvo su capítulo más trágico en Rosario (Santa Fe), y un inesperado capítulo sabatino en San Miguel de Tucumán. El fracaso del elefantiásico Estado ha sido una característica común entre los gobiernos de Alberto Weretilneck, Antonio Bonfatti y José Alperovich.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). De Río Negro a Tucumán, pasando por Santa Fe (Gran Buenos Aires, obviamente), se ha observado
 
> impericia e ineficiencia de las fuerzas de seguridad para actuar a tiempo,
 
> imprevisión de los gobernantes para anticipar escenarios y reaccionar con presteza ante los imprevistos,
 
> inexistencia de un Estado que, además, es caro,
 
> desorientación del Estado Nacional que, inclusive, creyó que el vandalismo estaba acotado a San Carlos de Bariloche.
 
Aquí 3 enfoques muy apropiados:
 
Federico Diego van Mameren en La Gaceta, de San Miguel de Tucumán:
 
"Nadie estaba preparado. Alguien decidió arruinarle la Navidad a los tucumanos. No tuvieron la fuerza de daño; sí la potencia intimidadora del miedo. Cuatro horas de pánico bastaron para arruinarle los regalos a más de un niño y para pisotear las ventas navideñas. Del aporreado Gobierno, ni hablar. No se imaginaron lo que iba a ocurrir y, por lo tanto, no pudieron transmitir la calma necesaria. Corridas, idas y venidas, pisoteadas y gritos alcanzaron para que un santiamén se bajaran todas las persianas. Un debut difícil para el flamante ministro Gassenbauer que puso toda la predisposición, pero que no alcanza. Tucumán no tuvo saqueos pero volvió a sacudir la escena nacional por sus malas noticias. 
 
(...) Hace menos años, José Alperovich se aposentó en el sillón de Lucas Córdoba y desde allí fue creando su imperio. Le bastaron tres trienios para convertirse en el amo y señor de este jardín subtropical. Trabajó para ello; pero cuando el esfuerzo y la convicción no le alcanzaron, la billetera y la prepotencia le resultaron buenos aliados. Por eso, al primer viento -como la choza del primer chanchito de la fábula del siglo VIII, que inmortalizó Walt Disney en 1930- se tambaleó, y corre riesgo de venirse abajo. 
 
El gobernador anda aterrado y sigue sin encontrar su brújula. Mientras tanto, Susana Trimarco es el sinónimo de poder en Tucumán y nada se hace sin testear primero cómo le caerá a la madre de "Marita" Verón. El lunes, tras haber desarmado el edificio institucional que había construido para su amigo Jorge Gassenbauer, Alperovich decidió cubrir esa vacante. Marcó el número que está entre los favoritos del celular. "Hola, ¿Chin?". 
 
En los peores momentos las ayudas no llegan de los "sijosesistas" ni del propio gabinete. Por eso volvió a llamar a Francisco Sassi Colombres, el abogado que fue donde Alperovich le pidió. Incluso, teniendo la designación y el saco listo para jurar como vocal de la Corte, se bajó para que José no tuviera problemas con Néstor, a quien le recordaron que Sassi Colombres había ocupado un puesto en épocas de la dictadura. Cansado de ser "Casi" vocal, "Casi" funcionario, "Casi" Colombres le dijo no a su amigo. Por eso Pedro Giúdice -hombre de confianza de Sassi Colombres- volvió al gabinete y se sentó en la Secretaría General de la Gobernación. En las sombras, Colombres, será más Sassi que "Casi". 
 
Alperovich sigue grogui. Hay pintadas en su contra por las calles de Buenos Aires. Lo responsabilizan por el fallo que dejó absuelto a los 13 acusados en el juicio que había iniciado Trimarco. A diferencia del gobernador, la madre de "Marita" vivió una semana de certezas. Se reunió con la Presidenta e hizo sesionar a la Cámara de Diputados, que desempolvó un proyecto de ley que ya había decidido sepultar un año más. Trimarco estuvo presente, además, en una reunión con altísimos funcionarios nacionales, a la que asistió especialmente invitado José Alperovich. "Queremos que las cosas se hagan bien en Tucumán", fue el mensaje, con palabras muy parecidas. También le acotaron que Cristina Fernández le da todo el apoyo a Trimarco. A buen entendedor, pocas palabras.  (...)"
 
 
Alicia Miller en el diario Río Negro, de General Roca:
 
"Los saqueos de supermercados y otros comercios en Bariloche fueron una postal que el gobernador Alberto Weretilneck hubiera preferido no ver. El vandalismo, que pronto se replicó en otros puntos del país, también fue una infausta noticia para la Presidenta de la Nación.
 
El fin de año no llega como ambos lo soñaron.
 
Para Weretilneck, lo sucedido tal vez sea la peor manera de advertir la complejidad que en estos tiempos alcanza la problemática social en la provincia, una materia en la que no es idóneo y que no ha confiado a especialistas.
 
(...) Los sucesos tensaron la ya deteriorada relación entre el gobernador y el intendente de Bariloche, Omar Goye.
 
Ambos cruzaron desacuerdos respecto de si existió o no una comunicación eficaz del rumor que delataba preparativos de acciones violentas en grupos conocidos por los responsables locales del área social.
 
Ya iniciados, resulta infinitamente más difícil controlar fenómenos que por su propia dinámica tienden a ampliar y agravar su incidencia y alcances.
[ pagebreak ]
 
El saldo –más allá de lo evidente en destrucción de redes sociales y bienes físicos– muestra que la Policía de Río Negro todavía adolece de la capacidad para actuar en casos como éste con la eficacia, los recursos y la capacitación necesarios para no convertirse en parte del problema. Aun sabiendo de los esfuerzos del gobierno actual en la materia, será necesario trabajar bastante más para que los resultados se adviertan en la prevención y manejo de este tipo de situaciones.
 
En cuanto a Desarrollo Social, se observa que el trabajo con eje en la promoción y contención que se había realizado en el primer tramo de la gestión del Frente para la Victoria dejó paso a esquemas de tono político y asistencialista, que han mostrado ser inadecuados para canalizar la inquietud existente en un amplio sector de población.
 
En Bariloche, fue notorio que el comienzo de los desmanes estuvo ligado a grupos de jóvenes que, si bien pertenecen a familias pobres, no actuaron movidos exclusivamente por la aspiración de obtener determinados bienes sino por demandas que surgen de su convicción de que no está a su alcance un proyecto de vida que les permita mejorar su condición social.
 
(...) La respuesta que dieron –primero Goye y después el ministerio provincial– consistente en intentar frenar el descontento con pedidos de comida a los supermercados o entrega de módulos alimentarios refleja una visión parcial de una problemática que podría comprender aspectos que van desde el desprestigio de la política, la seguidilla de expropiaciones sin indemnización generadas desde instancias nacionales, la declinación del financiamiento internacional para organizaciones dedicadas al trabajo social y la enseñanza de oficios, y los efectos indeseados de la cultura que endiosa la banalidad y el consumo.
 
Si algo bueno habrá quedado de la penosa experiencia será, sin duda, la confirmación de que el asistencialismo es una espiral tan ruin como inútil y que una concepción verdaderamente respetuosa de los derechos humanos requiere del Estado y de la sociedad en general respuestas que impliquen otro tipo de compromiso con la niñez, la juventud y la adolescencia."
 
 
Mauricio Maronna en La Capital, de Rosario, Santa Fe:
 
"(...) Diciembre es un mes simbólicamente traumático para la política argentina y para Rosario en particular. Al margen de orígenes, actitudes delincuenciales y vandalismo, se vio el miércoles y el jueves la ciudad que no aparece en los folletos. Y eso es una materia pendiente de las gestiones, de la política en su conjunto.
 
Quedó evidenciado claramente durante estas horas el desacople entre poder y autoridad, al punto de quedar éstos desbordados por nuevas formas organizativas en en claves que manejan sus propios códigos, sus propias formas de organización. (...)
 
Cuando pasen los primeros efectos del temblor que sacudió a supermercados, minimercados y estaciones de servicio unos y otros volverán a sus bravuras cotidianas, frágiles e inespecíficas. Lo que quedará es la imagen tallada a pura violencia de pequeños o medianos ejércitos irregulares manejando sus propios códigos para aprovechar la anomia, esa que otras veces los deja al costado del camino.
 
"Al menos que nos manden cien gendarmes", dijo en medio de los saqueos el gobernador Antonio Bonfatti, en una clara muestra de la gravedad de los hechos. El desamparo e inseguridad de cientos de pequeños comerciantes se observa en la gran cantidad de fotos que los muestra armados, dispuestos a defenderse a todo o nada, casi como en una película del far west. ¿Habrá alguien que siga creyendo por estos días que la inseguridad e Rosario es una "sensación"?
 
Presuntos mensajes
 
Ha insinuado el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, que organizaciones de narcotraficantes estuvieron en la logística de los desmanes, algo con lo que coincidió el diputado provincial kirchnerista Eduardo Toniolli. Un conocedor a fondo de la relación subterránea entre fuerzas policiales y narcos (que ocupó un cargo importante hasta hace muy poco tiempo) también se alineó en esa lógica: "Le quisieron dar un mensaje al poder político porque de unas semanas a esta parte se les cayeron zonas de influencia y distribución", le dijo a LaCapital. Si esto es así, ¿cómo se explica lo sucedido en simultáneo en otros puntos del país?
 
Causas
 
Buscar una sola causa, una sola explicación, frente a semejante desmadre de vandalismo y delincuencia siempre resultará inútil para develar el fondo del entramado.
 
El deslinde (separación clara por sus límites de dos cosas unidas) de las dos Rosario quedó expuesta como una fractura grave. La misma fisura entre las zonas medianamente establecidas de algunas localidades del conurbano bonaerense y los bolsones de pobreza. (...)."

Más Leídas

Seguí Leyendo