Con esta decisión, son ya 4 los cruceros que deciden no parar en las Islas. Días atrás el Aída Cara y el Veendam determinaron seguir de largo con el viaje. Si bien desde las embarcaciones adujeron que se trataba de condiciones climáticas pero justo se dio cuando Quebracho atacó oficinas de una empresa que vende viajes de ese tipo en Buenos Aires. Por lo cual se sospecha que la decisión tendría que ver con eso.
Por su parte, el buque Seabourn Sojourn, estuvo durante horas en el puerto de Buenos Aires.
A ese buque, que trasportaba a unas 700 personas, le fue negado el remolcador que debe llevarlo a aguas abiertas a la hora que debía partir. Finalmente desamarró pasadas las 22:30.
Manifestantes del colectivo Resistencia Malvinas exigían ayer que las autoridades del barco firmen un compromiso de que no visitarían las islas. Argumentaban que, de hacerlo, violaría la Ley Gaucho Rivero, sancionada por cinco provincias argentinas, que establece la prohibición del amarre, la permanencia, el abastecimiento u operaciones de logística a naves que realicen tareas de exploración, perforación y explotación de recursos naturales.
El Seabourn Sojourn dejó esta tarde Montevideo para dirigirse a Puerto Madryn (el mismo destino que agregaron el Aída Cara y el Veendam al cancelar la visita a Malvinas), pese a que el próximo punto de su periplo era Puerto Argentino. No obstante, no hubo confirmación oficial sobre si había desistido de ir al archipiélago.
La medida de fuerza de la que fue objeto ese crucero ayer se produjo luego de que la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, fuera convocada por la diplomacia británica para que brinde explicaciones sobre el violento ataque de Quebracho.