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La ofensiva de De la Sota obligó a Scioli a despabilarse

De pronto, José Manuel De la Sota -en parte gracias a la intolerancia del kirchnerismo en general, y Débora Giorgi en particular-, aceleró una instalación nacional en la que trabaja laboriosamente. Daniel Scioli, quien hasta la fecha creyó que mantener la indiferencia le asegura la posibilidad de heredar, tuvo que hacer una demostración de liderazgo bonaerense. Así, el Partido Justicialista, relegado por Cristina Fernández de Kirchner, se agitó, y dejó la evidencia de que los tiempos que vienen serán muy difíciles para la Presidente de la Nación.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El gobernador bonaerense Daniel Scioli no podía permitir que llegara el fin de semana sin protagonizar algún evento peronista que demuestre que sigue en carrera y que no le cederá todo el protagonismo peronista al gobernador cordobés José Manuel De la Sota. 
 
La popularidad de Cristina Fernández de Kirchner sigue cayendo, aun con un inflacionario incremento del consumo, y el peronismo busca conductor mientras cientos de miles de argentinos que se movilizan contra la Presidente de la Nación reclaman una alternativa confiable para ejercer el poder.
 
Scioli, hasta ahora, prefirió no romper con Cristina y apostar a heredarla con el menor costo posible. Pero la imagen del gobernador ha comenzado a chamuscarse, en las encuestas entre los participantes del #8N no apareció como líder alternativo, y encima lo de De la Sota... Era necesario reaccionar.
 
Marcelo Veneranda en el diario La Nación, de Ciudad de Buenos Aires:
 
"En el Día de la Militancia, Daniel Scioli decidió apartarse por un instante de sus silencios y enviar un claro desafío a la Casa Rosada: se presentó por primera vez en un acto de La Juan Domingo, la agrupación que desde hace meses impulsa abiertamente su candidatura presidencial para 2015, y les prometió lealtad a sus referentes.
 
Frente a dirigentes del PJ llegados de todo el país, el gobernador bonaerense planteó la necesidad de hacer "correcciones" en la gestión , generar "confianza", dar fin a las "peleas entre políticos" y lograr la "unidad" del partido. "No se planteen antinomias: nuestros adversarios no están dentro del peronismo", propuso, en un mensaje a la diáspora peronista, ajena a las fronteras trazadas desde Olivos.
 
"¡Se siente, se siente, Scioli presidente!", le cantaron al entrar y salir del acto, en un hotel porteño. El gobernador había volado desde Pergamino, donde participó de la beatificación de María Crescencia Pérez.
 
Una vez en el escenario, Scioli se mostró más elocuente que otras veces, con un discurso que, sin alusiones directas, repasó los percances que atravesó su relación con el ex presidente Néstor Kirchner cuando fue su vicepresidente. "Empezamos con dificultades, pero luego el tiempo mostró cómo las cosas se fueron clarificando y así fue que pudimos honrar la responsabilidad de un vicepresidente y llegar con gran apoyo a la Gobernación", relató.
 
Retomó la idea más tarde, pero esta vez para referirse a los roces que este año tuvo con su vicegobernador, Gabriel Mariotto: "Yo confío en el tiempo porque es un gran ordenador. Ustedes vieron cómo las cosas se pusieron razonables". (...)".
 
 
En tanto, De la Sota se moviliza pero tampoco las tiene todas consigo.
 
Julio C. Perotti en La Voz del Interior, de la ciudad de Córdoba:
 
"(...) Situémonos el miércoles en la planta de Renault, donde la marca francesa presentaba su nuevo modelo, el Clio Mio, fabricado en Córdoba. O sea, motivo de orgullo de los empleados de la automotriz y, por cierto, de tranquilidad, porque a muchos les garantiza la fuente de trabajo.
 
De la Sota tomó el micrófono y no hizo otra cosa que reiterar, palabras más, palabras menos, lo que viene sosteniendo: que se requiere diálogo, que se cansó de golpear puertas en la Casa Rosada; en fin, la misma lista de reclamaciones de siempre.
 
Parece que Giorgi lo consideró una ofensa inaceptable porque le recri­minó en la cara: “Te felicito, José, muy político el acto (...), quedate tranquilo”, ironizó.
 
Dio media vuelta y se fue.
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Es curioso escuchar ese cuestionamiento de Giorgi, por dos razones: porque buena parte del relato del kirchnerismo se asienta en su mérito por haber devuelto la política como valor central de la democracia, y porque Giorgi está acostumbrada a asistir a actos de la propia Presidenta en los que todo transcurre con un libreto y en el que los silencios dan lugar a los cánticos exactos que exaltan el modelo y recuerdan a Néstor Kirchner.
 
Entre los empresarios y políticos presentes en Renault, quedó la sensación de que Giorgi perdió en algún lado el timing político y que si, como estaba previsto en el programa original, hubiese asistido la Presidenta, quizá hubiesen presenciado una pa­yada memorable.
 
Nadie dijo en público por qué ­Cristina no vino a esta provincia, ­aunque no es difícil suponerlo. Córdoba nunca fue para ella un territorio acogedor desde lo político, pese a 
que los resultados electorales no le fueron tan magros.
 
La construcción que hoy intentan sus seguidores tropieza con las diferencias naturales de cualquier transversalidad, agravada por la inexperiencia de muchos de ellos en el barro de la acción política.
 
El peor de los días
 
Tampoco Giorgi cayó en el mejor día a visitar una fábrica de autos. Su colega de Trabajo, Carlos Tomada, había tenido una poco feliz frase cuando le pre­guntaron por la industria automotriz: “¿A quién carajo le importa?”, sos­­tuvo, aunque después sus voceros hi­cieron mil y un esfuerzos para asegu­rar que se trató de una broma al periodista que pretendía entrevistarlo.
 
Había más para la preocupación de ese sector: Brasil notificó que el replanteo que propone la Argentina al convenio automotor bilateral es poco menos que inaceptable, porque implica levantar barreras casi insalvables al comercio entre ambos países.
 
Puede ser que los trabajadores de Renault hayan estado motivados por su corazoncito o por el bolsillo a la hora de repartir aplausos y silbidos, pero lo cierto es que, como lo dijo el gobernador al final del fallido acto, hubo intolerancia de la funcionaria.
 
¿Le alcanzarán a De la Sota estas muestras kirchneristas para licuar las broncas que desata el fuerte reacomodamiento de impuestos que los cordobeses sufrirán en 2013?
 
El objetivo de De la Sota es lograr un colchón de $ 1.800 millones, a la vez que se anunció una toma de deuda por US$ 50 millones, para enfrentar un 2013 en el que no verá un centavo de la Nación. (...)".

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