La mujer llegó al juicio procesada por el delito de trata de personas agravado, por ser una de las víctimas menor de 13 años, en calidad de coautora como parte de una organización en la que las víctimas fueron más de tres, pero principalmente, esas tres, son sus propias hijas.
El caso fue descubierto luego de que un hombre reconociera haber pagado por servicios sexuales en los prostíbulos “Señor Mongo”, “Eros” y “Escorpión”, y en uno de ellos, una joven de 17 años le confesó que trabaja allí porque era explota sexualmente por su madre, y no por decisión propia. Al tiempo que le confesó que su mamá era la que atendía el bar del lugar.
Luego de las investigaciones, además de las mayores de edad que trabajaban en el sitio, fueron rescatadas dos niñas de nacionalidad paraguaya, de 12 y 14 años.
Sobre el caso de la mujer condenada, se determinó que la acusada había "ofrecido, captado y transportado a sus tres hijas menores de edad, con fines de explotación sexual", a burdeles de Corrientes.
Después de ocho años de investigación, la mujer finalmente fue detenida por la gendarmería el 30 de abril del año 2018, a las 12.30 mientras se sometía a los controles migratorios de rutina para efectuar su egreso del país.
No obstante, aunque la mujer fue condenada, ella niega todo, y en su declaración ante la Justicia lo único que dijo fue: "donde me llamaban yo trabajaba, donde me decían hay trabajo, trabajé, trabajé en el prostíbulo pero de limpiadora, lavaba y cocinaba a las chicas, pero nunca me prostituí gracias a Dios".