El caso de Ríos indignó a gran parte de la sociedad porque vuelve a estar en tema de discusión en la opinión pública el "exceso de la legítima defensa", y eso fue lo que según el fiscal pasó con Ríos, quien mató a un delincuente que ingresó a su vivienda en Quilmes, junto con otros cuatro ladrones, para robarlo, y este se defendió con el arma que compró legalmente. El problema es que uno de los delincuentes, a quien terminó matando, cayó muerto a 60 metros de la vivienda de Ríos, y según las cámaras de seguridad de la zona -siempre según el fiscal- "se ve que Ríos hizo uso del exceso de la legítima defensa", ya que el delincuente, fue baleado nuevamente por el jubilado cuando éste ya estaba inmóvil en la vereda.
De acuerdo a lo que pudieron reconstruir los investigadores, a partir del análisis de las imágenes de dos cámaras de seguridad, del robo participaron no tres, como se pensaba inicialmente, sino cinco delincuentes. Tres ingresaron en la vivienda ubicada en la calle Ayolas al 2700, en Quilmes Oeste, luego de trepar la medianera de un vecino y arribar al fondo de la propiedad. Y los otros dos se quedaron afuera a bordo de un auto "vigilando la zona".
Sin embargo, lo que no sabían los delincuentes era que el jubilado se iba a defender a los tiros, por lo que salieron corriendo de inmediato, saltando las paredes de la vivienda, pero un joven de 26 años de apellido Moreyra no logró escapar y resultó mortalmente herido por el jubilado.
Según el abogado del jubilado, los ladrones adentro de la casa del jubilado, “le pegaron una paliza fenomenal y lo querían torturar con un destornillador. Mi cliente actuó en su legítima defensa. El arma estaba registrada y tenía permiso para portarla”, dijo.
Además, en la revisación médica se constató que Ríos tenía heridas sangrantes en su cabeza y lesiones visibles en un antebrazo y el rostro.