La pena mayor, de 4 años, recayó sobre Patricia Álvarez Jiménez, mientras que su padre, Bruno Álvarez Herbas, recibió 3 años y medio al ser hallado “partícipe necesario” de “lesiones graves” y “amenazas”.
En tanto, las hermanas Pamela Álvarez Jiménez y Verónica Álvarez Jiménez fueron penadas con tres y dos años y medio de prisión en suspenso, respectivamente, y con “prohibición absoluta de acercamiento a la damnificada”.
Según constancias de la causa que la Sala 1 de la CNCCC tuvo por probadas, el episodio se registró la tarde del 19 de febrero de 2014 cuando Marina Andrea Samaniego fue atacada cuando caminaba por las calles Unanue y Pola, del barrio de Villa Lugano.
Además, los acusados intentaron engañar a la justicia al querer probar que la herida que en la oreja, por la cual la mujer fue sometida a varias cirugías, fue el resultado de una “mordida” que realizó de manera defensiva.
Sin embargo, dos testigos aseguraron que, tras la amputación de la oreja, la atacante no tenía sangre en la boca sino en sus manos y que usó un cuchillo u otro elemento cortopunzante, versión compatible, según peritos, con las características de la lesión provocada.