El hecho fue descubierto por un familiar, quien vio por la ventana al homicida tendido en el suelo de la casa. De inmediato alertó al 911 y la policía llegó al lugar. Al entrar a la propiedad, los efectivos encontraron a Enrique González de 50 años muerto de un tiro en la boca y, entre sus piernas, una pistola Bersa calibre 22.
Posteriormente, al subir a la planta alta de la vivienda, en la habitación matrimonial estaban Natalia Sandoval (43) muerta de un tiro en la cabeza y en en otra pieza encontraron al hijo de la pareja, Valentín González (11) tendido en su cama, también con un tiro en la cabeza.
En la escena del crimen, los investigadores encontraron vainas servidas y proyectiles sin detonar, que también fueron secuestrados junto al arma para ser sometidos a peritajes. El caso fue caratulado como femicidio, homicidio agravado por el vínculo y suicidio y ahora se procura establecer las circunstancias previas al hecho y si existían denuncias contra González por violencia de genero.
El hermano de González, quien fue el primero en llegar al lugar y alertar a la policía, aseguró a los investigadores que el atacante era muy celoso y posesivo y que la pareja estaba en proceso de separación.