De acuerdo a la investigación, el sacrificio para "ofrecer el cuerpo" habría empezado con la víctima aún viva. Lo decapitaron y le extrajeron el corazón, según afirmaron fuentes de la investigación al portal local Sin Mordaza.
“Nunca, en mis 15 años de ejercicio como fiscal, me había tocado investigar un crimen tan aberrante, cometido con tanto odio y tanta saña. Esto es el mal en estado puro, no es locura, es una opción consciente por el mal", dijo asombrado el fiscal de Rufino, Eduardo Lago, a quien le tocó llevar el caso.
El único sospechoso en la causa apareció días después de la desaparición de Correa, cuando todavía lo buscaban tanto la policía, como bomberos, perros rastreadores y personal comunal. Se trata de un hombre que había sido detenido en Melincué tras agredir a su novia, y que al ser arrestado se jactó ante los efectivos de su reciente asesinato.
Pese a los detalles aportados por el propio asesino, recién diez días después encontraron el cuerpo gracias al llamado de un testigo clave. Los investigadores pusieron el foco entonces en reunir evidencias suficientes para poder vincular al detenido con el crimen de Correa.
Fue así como surgió un desfile de testimonios y todos aseguraron que el hombre arrestado y la víctima se conocían por vivir en el mismo pueblo . Además, manifestaron que se trataba de un adorador de San La Muerte que solía compartir imágenes satánicas en sus redes sociales.
Incluso un tío de la víctima, Germán Ibáñez, reconoció a los medios que si bien su sobrino no tenía relación con el sospechoso, sí la tenía con su entorno.
“Todavía nos preguntamos por qué lo mataron. Yo lo asocio a un ritual por la forma en el que lo hicieron”, sostuvo Ibáñez, quien además reveló otro dato importante para la investigación . “Lo venían amenazando que lo querían matar. Pensaba irse. Le confesó a un compañero de trabajo que se había mandado una cagada y tenía miedo”, sostuvo.
Tras una audiencia que duró más de cuatro horas en la que el sospechoso se negó a declarar, el fiscal Lagos habló con la prensa local y adelantó que seguirá trabajando para “consolidar las pruebas necesarias para pedir una condena, que podría ser perpetua, porque estamos hablando de homicidio agravado”. El presunto asesino, que tenía denuncias por violencia de género, permanece detenido sin plazo.