La fiscalía que investiga el episodio, a cargo de Gabriela Disnan, elevó una serie de medidas para profundizar sobre la actuación de la policía durante la tarde del domingo 26/5, un día en el que 10 agentes en cinco patrulleros balearon la camioneta en la que iba la víctima con otros seis amigos (todos iban desarmados).
Aún no se sabe cual de los fue el que efectuó el disparo asesino. Las pistolas de todos los policías -por ahora en libertad- fueron secuestradas y serán peritadas con las vainas servidas y los casquillos encontrados en la escena del crimen.
Los siete jóvenes estaban transitando en una camioneta de Aysa, porque uno de ellos trabaja en la empresa desde hace dos años. El rodado terminó con 11 impactos de balas en su superficie. En ese vehículo apareció una pistola y las sospechas apuntan a que fue plantada por los policías cuando descubrieron que los jóvenes que estaban adentro, y tras los disparos fueron detenidos en efecto, no tenían ningún botín.
"No encontraron impactos de bala ni en la zona donde ocurrió el hecho ni en los patrulleros. No hubo enfrentamiento, no existió el tiroteo, nunca los policías pudieron haber visto armas porque la camioneta no tenía ventanillas", consideró Fernando Sicilia, abogado de la familia Cagliero.
"Necesitamos la grabación, a ver con qué tenor llama. Hubo una discusión entre otras personas por el robo de una botella que no se concretó. Los empleados seguían pensando que se llevaron más cosas, tomaron la patente y llamaron al 911. También queremos saber cómo la operadora del Centro de Monitoreo se lo transmitió a los policías, porque se la siente exaltada en uno de los videos", comentó Sicilia, para quien "resulta raro que se le quita el sonido al video cuando llega la parte de los tiros y cuando la camioneta frena".
"En ningún momento antes de que me intercepten sentí que me venían persiguiendo, yo iba a la velocidad permitida en la avenida", dijo el conductor en su declaración, según Infobae.
"A todo esto se escuchaban los ruidos de la balacera, cómo pegaban contra la camioneta. No frené porque me asusté, sinceramente, jamás me imaginé que venían hacia mí", declaró, y consideró que a los 30 metros bajaron todos con las manos arriba y que "los policías estaban muy alterados".
"Mi hermano muere con las manos en alto. La Justicia sabe que ningún tiro salió de la camioneta. Él no se robó nada. Salió sin un escarbadiente del supermercado", aseguró a Radio con Vos Yamila, hermana de Diego. La familia también reclamó que la Policía no preservó la escena del crimen, por lo que temen que las pruebas y los rastros que siempre deja un hecho de estas características hayan sido adulterados.