"Durante las primeras horas en la alcaidía, por momentos también se escucharon risas y minutos antes de las 8 todo el grupo ya había desayunado con mate y café", informó EnlaceCrítico, de Zárate.
Los rugbiers están ahora controlados las 24 horas. Para esto, reforzaron la seguridad y al menos 30 empleados vigilan a los deportistas por ejemplo para evitar que alguno atente contra su vida.
Según trascendió a los medios, desde el Servicio Penitenciario se les ofreció contención psicológica, pero ninguno de ellos aceptó recibirla todavía.
En la tarde, ellos tomaron contacto con su abogado, Hugo Tomei, y recibieron la visita de sus padres.
El padre
En la jornada del día de hoy se llevó a cabo la primera visita de los padres a la Unidad Penal 6 de Dolores para ver a sus hijos, implicados en el asesinato de Fernando Báez Sosa, ocurrido en Villa Gessel el 18 de enero pasado.
Ante los periodistas, cámaras y micrófonos que estaban aguardando en la entrada, solamente uno de los padres atinó a manifestarse. Se trató de Marciel Thomsen, padre de Máximo, uno de los jóvenes más complicados del caso.
"Esto fue una tragedia, no son asesinos", expresó en el mismo tono que utilizó en declaraciones anteriores cuando visitó la comisaría de Pinamar. "Es una desgracia. Sólo puedo decir que no hubo un plan para matarlo", había dicho en esa oportunidad.
Además de "lamentar tanto el hecho por los familiares de la víctima", Thomsen señaló que todos responsables del crimen están muy arrepentidos".
Su hijo Máximo, de 20 años, es señalado como uno de los rugbiers que más tuvo que ver con el desenlace fatal. Testigos aseguran que no sólo "lideraba la banda", sino también el que más pegó.
La visita de los padres se produjo en horas de la tarde, aproximadamente a las 18 horas, y las condiciones de la misma no varió con respecto a la modalidad que se utiliza para del resto de los reclusos.
Luego de pasar controles por parte del personal de seguridad, en los cuales se supervisó que no entraran con elementos que pudieran perturbar la seguridad del penal, los padres pudieron encontrarse con sus hijos, a quienes les entregaron comida, alimentos de higiene y cuidado personal, entre otras cosas.
Los jóvenes por su parte, tuvieron su primer encuentro con sus progenitores luego de pasar la primera noche en la Unidad Penal 6 de Dolores, donde fueron ubicados todos juntos en una celda acondicionada con cinco camas cuchetas y un único baño.