En esos mensajes, Leiba contó que había sido interceptado por desconocidos y obligado a subir a una camioneta. Luego, dijo, lo maniataron y lo llevaron a un lugar desconocido. La pareja denunció la desaparición del prefecto y puso a disposición de los investigadores todos los mensajes recibidos. El último, a las 11.53 del pasado sábado, donde el hombre advertía: “Me quieren cruzar”.
El joven le envió a su mujer fotos donde se lo podía ver con las manos atadas y dijo que los captores se quedaron con su arma reglamentaria pero que pudo ocultar su teléfono celular.
Desesperada, la mujer puso la denuncia en la policía local y se activó un intenso operativo de parte de las fuerzas de seguridad, que incluyó hasta el uso de helicópteros.
El supuesto secuestro lo publicaron también varios medios locales de Corrientes, por lo que dado a la viralización de la noticia la policía recibió un dato inesperado: un trabajador de un hotel alojamiento llamado "Hawai", que seguía el caso por las noticias, llamó a la Policía para informar que el prefecto buscado estaba alojado precisamente en dicho hotel.
Los agentes de la comisaría 18º encontraron la camioneta Amarok azul de Leiba estacionada en la puerta del hotel. Los efectivos hallaron al prefecto alojado en una habitación. Según informaron estaba solo y en buenas condiciones de salud.
"Se desplegó el alerta en toda la provincia, principalmente en el área de la Capital. Fue localizado sano y salvo. Estaba en sus cabales, coherente en sus dichos", dijo el subjefe de la Policía de Corrientes, el comisario general Eduardo Acevedo, a radio La Dos.
Leiba fue trasladado a la comisaría, en la causa que investiga por el fiscal federal Flavio Ferrini. Fuentes policiales indicaron que se habría tratado de "una farsa, un invento" del joven y que por lo tanto se evaluarían las sanciones correspondientes y, por tanto, iban a investigar qué lo llevó a generar la conmoción general que provocó con su falso testimonio.