Según informaron a U24 guardias de prisión de Dolores, los chicos pidieron ayuda psicológica y espiritual, razón por la cual, desde esta semana, los visita diariamente una psicóloga y un pastor evangélico. Según expertos en la causa, sería una estrategia de la defensa para poder pedir asilo en los pabellones evangélicos y así resguardarse de las constantes amenazas que reciben de los otros reos.
Y es que también contaron que, aunque están aislados, los otros reclusos le gritan desde sus pabellones insultos, amenazas y burlas, haciendo alusión a que "los están esperando".
"De los 10 chicos 2 están quebrados, lloran todo el tiempo, están angustiados. Creemos que deben ser los que tienen menos responsabilidad en los hechos", dijeron las fuentes.
En ese contexto, trascendió también que 2 de los chicos quieren desligarse y tener un abogado distinto al que tienen ahora, que los defiende a los 10. El problema está en que las dos familias no contarían con los recursos económicos para costear esa defensa.
También trascendió que los rugbiers se han podido comunicar desde la cárcel con sus familiares y amigos a través de un celular.
"Les pasan un celular que se lo dejan por una hora, entonces se turnan 6 minutos cada uno y hablan con su familia, me imagino que le piden lo que quieren comer, porque no comen acá, pero no sé, a la hora se lo sacan", dijo la fuente.
Aunque no está permitido el uso de teléfonos celulares a los privados de libertad, es un secreto a voces que la mayoría de los internos cuentan con teléfonos de última generación a pesar de estar tras las rejas. Incluso, a pocos días de que detuvieran a los rugbiers se filtró un video por WhatsApp en los que se veía a tres internos de la cárcel de Dolores enviándoles un mensaje a los 10 chicos "los estamos esperando", decían en tono amenazante.
Un caso de que todos los internos tienen el privilegio del celular a pesar de estar presos, fue el de Nahir Galarza, cuando a fines del año pasado subió a su red social Facebook varias fotografías con sus compañeras de celda y por su conducta fue castigada.
Por supuesto el malestar en Dolores por la llegada de los rugbiers no tardó en llegar, y los familiares de otros internos empezaron a denunciar a los medios que a diario visitan en lugar, que los padres y madres de los rugbiers también tienen beneficios a la hora de las visitas.
"No los revisan como a nosotros, los dejan pasar así no más sin control de nada, y también pasan con pantalón corto, todo lo que no está permitido", detallaron los visitantes de otros privados de libertad.