Las jóvenes abusadas declararon durante el juicio, ambas coincidieron en que la preceptora se había ganado su confianza ya que "podía sacar las faltas, corregir las notas y se ponía del lado de los alumnos”. Así se acercó a ellas para después revelar sus verdaderas intenciones.
El fiscal del caso había pedido en sus alegatos 22 años de cárcel para los acusados, pero se mostró "conforme" con el fallo. Por su parte, el abogado de la defensa se ocupó de destacar que "hubo consentimiento" en esas relaciones. El letrado manifestó además que la preceptora era víctima de violencia de género por parte de su esposo y que, si no lograba conseguir que las víctimas accedieran, él la amenazaba con lastimar a su hija.
Medios locales refieren que las dos víctimas de esta pareja intentaron acabar con su vida. Una de ellas ingirió un frasco de pastillas mientras que la otra fue hallada en el baño con una cuchilla, a punto de lastimarse.
Para la madre de una de las víctimas, la condena simboliza un capitulo que se cierra en la vida de su hija pues “el daño ya está hecho. Lo que más espero es que mi hija pueda arrancar una nueva vida”.