Entre las 935 armas secuestradas había granadas, fusiles FAL, fusiles Colt M4, ametralladoras Browning, más de 30.000 municiones de diferentes calibres, pólvora, granadas, minas anti-tanques, balanzas, visores nocturnos, documentación de empadronamiento de armas, partes de armamento, katanas, mientras en el allanamiento de Córdoba hallaron "cuerpos de bombas para aviones, colas de bombas, minas antipersonales y trotil en escamas", entre otros elementos.
Entre las armas detectadas había fusiles Colt M4 calibre 5,56 y fusiles AK 47 que, según el reporte de la investigación, llegaban desde Estados Unidos a través de encomiendas, mientras los cargadores eran comprados en Alemania, trasladados a España, desde allí enviados por correo a Holanda donde eran escondidos en contenedores que por mar llegaban a Argentina.
Las guardaban en galpones de la Fuerza Aérea:
Algunos de los lugares donde la banda ocultaba su arsenal (más de 1.200 armas) eran depósitos que pertenecen a la Fuerza Aérea, pero estaban ocupados por una empresa llamada El Tala, ubicado en la autopista Córdoba-Carlos Paz, a un kilómetro de la Escuela de Aviación Militar.
La Fuerza Aérea intentaba desalojar los terrenos desde hacía 10 años. Los compradores de estas armas cortas, largas, blancas y proyectiles antiaéreos aparentemente las vendían a narcotraficantes brasileños y a algunos colombianos. También se vendían a presos -a un detenido en Córdoba le habían ofrecido 10 mil municiones-.
Dos encargados del depósito fueron detenidos tras el operativo, que comenzó a las seis de la mañana. Sin embargo, las autoridades alegaron que "Esta empresa venía con una situación particular y no había responsabilidad de Fuerza Aérea".