Lo que hace especialmente desgarrador lo ocurrido en el Instituto Antonio Provolo para Sordos, en la provincia de Mendoza, no es solamente que las víctimas eran niños, incluyendo a pequeños de hasta 4 años , sino que también por su discapacidad no podían comunicar lo que les estaba sucediendo.
La víctima que acusó de abuso a la monja japonesa, en la primera Cámara Gesell que se le realizó, en 2016, contó que ingresó al Próvolo cuando tenía 12 años y que permaneció allí entre 2005 y 2011. Dijo que que sufrió tocamientos por parte de una persona del instituto que fue declarado inimputable y también apuntó contra Corradi por lo mismo.
Además, denunció que a los 13 años fue abusada sexualmente por el padre Horacio Corbacho en el dormitorio del imputado y luego contó que a sus 16 años fue abusada en el baño por una persona que identifica como 'Pilo', que es el apodo utilizado por los chicos del instituto para referirse al imputado Armando Gómez.
El principal acusado, el sacerdote italiano Nicola Corradi, de 83 años, ya había sido culpado de cometer abusos en la sede central del Instituto Provolo, en Verona, Italia, mucho tiempo antes de llegar a Argentina.
La víctima agregó que le mostraron imágenes de pornografía y volvió a decir que Corradi la tocaba.
Ahora, la nueva acusación de la víctima, que ahora tiene 19 años, tuvo lugar en la segunda Cámara Gesell, allí expresó que no solo fue abusada por Nicola Corradi, sino que también Kumiko Kosaka abusó de ella.
Por otro lado, una testigo también recordó a la monja Kumiko, que será juzgada en otra etapa de este megajuicio, “como una de las personas dentro del Instituto que más maltrataba y pegaba”, y que incluso a ella le dio una cachetada.
El juicio se retomará mañana 04/09 a las 8.30 en la sala 4 del Fuero Penal Colegiado en Mendoza. Se comenzará con la cámara Gesell de un testigo que tiene una duración superior a las 4 horas.