"Me echaban aerosoles en los ojos. Insecticidas y de esos desodorantes que van pegados en la pared. Era para que no viera, porque se les ocurría o para joderme la existencia", contó la mujer.
También relató que en los pies tiene laceraciones consecuencia de "quemaduras que me las hacían con encendedores".
"Me van a seguir haciendo estudios porque todavía tengo muy inflamada la zona de los oídos, tengo como un zumbidito. Ellos me pegaban con los codos", agregó Molina, que omitió hacer declaraciones sobre los abusos sexuales que denunció ante la policía cuando logró escaparse de sus captores, el lunes 12 de este mes.
Se esperaba que Molina fuera de alta hoy y que preste declaración ante la justicia, pero una serie de estudios determinó que deberá seguir internada unos días más. Una complicación en las últimas horas, que no afecta su franca recuperación, la mantendrá en Coronel Suárez por lo menos hasta comienzos de la semana próxima.
Luego del alta médica, Sonia volvería a Río Colorado, la ciudad rionegrina de la que es oriunda, pero antes pasaría por Bahía Blanca para aportar su primer testimonio ante la titular de la Fiscalía de Delitos Sexuales, María Marta Corrado.
Los acusados, quienes permaneces detenidos, ya estuvieron cara a cara con la fiscal Lorenzo. Tanto Olivera como Heit se negaron a declarar, aunque cobra fuerza la posibilidad de que pidan una nueva oportunidad para testimoniar, ya con una estrategia de defensa más sólida.
La periodista, según ha transmitido su abogado a los medios, intentaría probar que Molina llegó a su casa "en este estado", con los golpes y abusos (ver nota relacionada).