Esto implica que con muchos contagios hay pocos internados, y muchos menos casos graves dentro de las internaciones. Ello, combinado con una alta tasa de personas vacunadas, da un buen pronóstico al sistema sanitario que de todos modos se mantiene en alerta.
Por otro lado, Ómicron demostró tener un periodo de incubación más corto que el resto de las variantes, precisamente 3 días más corto (pasa de 5 a 2) por su alta capacidad de infección. Con este dato, se entiende que el periodo de contagio que un caso positivo puede producir también se reduce.
Preocupante aumento de contagios
Ómicron hizo cambiar los protocolos.
Además, con la vacunación, aparentemente se reduce la capacidad de transmisión de los positivos. Es por eso, que los asintomáticos positivos tienen un periodo más corto de aislamiento, ya que su ventana de transmisión se vería notablemente reducida gracias a la inmunización.
Según se explicó desde el Gobierno cordobés, toda esta información es la más reciente en materia mundial, y emula los movimientos del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), que tomó medidas similares respecto a Ómicron recientemente. Pero los datos científicos no fueron los únicos que empujaron al Gobierno cordobés a actualizar sus protocolos de acción.
En otro orden, Córdoba también comenzó a sufrir el efecto del “contacto estrecho” por el cual la actividad comercial y social se comenzó a ver resentida por la cantidad de contactos estrechos aislados. La carencia de recursos humanos comenzó a verse de manera importante en las grandes superficies, que salieron a reclamar periodos más cortos de aislamiento que permita a los empleados retornar a sus puestos de trabajo.
Lo mismo sucedió con el personal de salud que realiza testeos, donde se concentran buena parte de los casos activos que circulan por la provincia. Muchos de ellos resultaron contagiados o terminaron siendo contactos estrechos, entorpeciendo el sistema de vigilancia.
De cualquier modo, los nuevos protocolos insisten en los cuidados preventivos. De hecho, en los aislamientos más cortos, se indica que en los días siguientes, y hasta completar un periodo de 10 días desde el positivo (en el caso de asintomáticos 5 días de prevención y en el caso de sintomáticos, 3 días de prevención), las personas contagiadas deben extremar los cuidados, evitando reuniones sociales masivas, con personas de riesgo y en espacios cerrados.
Estos cambios producidos por Córdoba están siendo evaluados por Nación para ser trasladados a todo el país como un criterio común, ante la inminente circulación comunitaria de Ómicron. La velocidad de circulación de la variante surgida en Sudáfrica podría acelerar un cambio en los protocolos, aunque aún se evalúa la circulación de Delta, muy dominante en otras provincias.
Por el momento, estas medidas abren más dudas que certezas respecto a su efectividad, aunque parece ser el nuevo rumbo ante la imposibilidad de instaurar cuarentenas rudimentarias como la del 2020, algo que fue rechazado de plano por el propio Alberto Fernández. Al parecer, este nuevo protocolo admite la realidad permitiendo la circulación de positivos de coronavirus sin capacidad de contagio, o con un mínimo riesgo, algo que no ocurría anteriormente.
Así, Córdoba podría haber marcado el rumbo a una nueva etapa de la pandemia, con muchos contagios pero con menor severidad, y permitiendo que el coronavirus pase, de a poco, a ser parte de la vida cotidiana gracias a la vacuna y a la evolución natural de la pandemia. Y el 3% de las camas críticas ocupadas conviviendo con el récord de contagios diarios en Córdoba (8.500 y contando) parecen ser la señal de ese momento cumbre.