En este sentido cuestionó la participación y organización del FdT de la ceremonia y su motivo de celebración: "No es una misa que convoque a la unidad de los argentinos. No es una misa ni una Iglesia que se preocupe de ese tema", señaló.
Además, a su parecer, la convocatoria del oficialismo a un diálogo con la oposición para “abordar el tema de la intolerancia política” y tratar de “reencauzar la convivencia democrática” finalmente se convirtió en una muestra más de unidad del FdT detrás de la figura de Cristina Kirchner ya que ninguna figura de peso del frente opositor aceptó la invitación. En este sentido el pedido de condena a 12 años a CFK y el posterior intento de magnicidio unió a los diferentes sectores del kirchnerismo respaldado en su relato del movimiento nacional y popular.
Y continuó: “Nunca escuchamos a la (Conferencia) Episcopal, tampoco al Papa, por supuesto, haciendo una reflexión sobre la paz, la convivencia social, y la armonía de los argentinos. Es una palabra que está faltando", subrayó el excompañero de fórmula presidencial de Mauricio Macri en 2019.
Duro contra el papa Francisco
Por otro lado, Pichetto apuntó duramente contra el papa Francisco. Parece "estar enojado con los argentinos", exclamó. También le reclamó otro papel al sumo pontífice, aunque resaltó algunos de sus gestos.
"Creo que en este momento haría falta una voz más potente. A mi me pareció bien que el Papa la haya llamado a la vicepresidenta", señaló sobre la comunicación inmediata de Francisco con Cristina Kirchner luego del atentado.
Pero manifestó que "en Argentina hace falta un mensaje más profundo del hombre que además ejerce el poder máximo en el Vaticano. Un mensaje a los argentinos, algo de cariño, que pueda reflexionar en función de un reencuentro fraternal". "Eso nunca estuvo de parte de él. Parece que está enojado con los argentinos", concluyó.
En esa línea, Pichetto comparó la situación actual con la que sufrió el país en 2001, y pidió otra postura de la Iglesia Católica que busque superar las divisiones políticas y sociales entre los argentinos. Entonces reivindicó el rol de ciertos obispos en aquella época.
"En el 2001 hubo una iglesia comprometida, que expresaban monseñor (Jorge) Casaretto, monseñor (Justo) Laguna, que habían trabajado para reconciliar a los argentinos en un momento de alta dificultad. Allí hubo una construcción de diálogo, una voluntad común", cerró el exsenador.
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