Para Llaryora, el 2025 será un año clave en lo que respecta al andar de su administración. Con un año inicial muy complejo, el gobernador enfrenta varios frentes cruciales para saber si llegará con buena salud política al año 2027.
Uno de esos frentes es el electoral, ya que Córdoba pone en juego al menos dos bancas en Diputados. Precisamente, el juego legislativo fue el que le proporcionó a Llaryora un mínimo margen de maniobra en su primer año de gestión, donde no contó con recursos suficientes para despuntar el plan de obras deseado.
Por otra parte, el cordobés debe enfrentar un desafío aún mayor. Durante 2025, el Centro Cívico deberá dar respuesta al vencimiento del grueso de la deuda internacional que sus antecesores contrajeron para poder dar avance a los proyectos más importantes de los últimos años a nivel provincial.
Bajo ese escenario, la postura colaboracionista que asumió Llaryora en gran parte del año pasado parece haber quedado atrás. Ahora la necesidad sería presionar para un mayor flujo de recursos con el Congreso como principal herramienta de negociación.