Precisamente, ese es el más reciente y principal punto de tensión entre Nación y Córdoba, entre otras jurisdicciones. Tras las medidas anunciadas respecto a las retenciones, la cúpula nacional salió a aumentar la presión a los gobernadores para un freno a Ingresos Brutos, el principal ingreso de las arcas provinciales.
En el Gobierno provincial leyeron el movimiento como una declaración de tensiones, más aún teniendo en cuenta el corte abrupto de los recursos coparticipables que desaparecieron en 2024. “Córdoba necesita más libertad y menos impuestos. Ya no podemos esperar más”, apuntó Bornoroni.
Gabriel Bornoroni y el 2027
Para el diputado libertario, la presencia en el palco opositor no resultó un dato menor. Si bien fue agrupado en conjunto con el resto de los congresistas (incluídos los oficialistas provinciales), su presencia en esa tribuna lo colocó en el radar del Centro Cívico casi a la misma altura que los principales rivales del Gobierno provincial.
Rivales que a su vez pretenden parte del poder que Bornoroni ha construido. Algo que incluso fue admitido por el propio Luis Juez, quien adelantó su deseo de “ser el gobernador de Milei”, en lo que sería su cuarto intento de gobernar Córdoba, esta vez para el liberalismo.
En la vereda de De Loredo también habría pretensiones. El radical adelantó su intención de ser candidato a gobernador en 2027 y su acercamiento estrecho a la Casa Rosada hace pensar que el radicalismo no sería vehículo para su primer intento, que fue postergado en favor de Juez en 2023.
Ante todo eso, Bornoroni anticipó que, al menos para las elecciones legislativas de 2025, La Libertad Avanza en su flamante sucursal cordobesa no brindará lugares para extrapartidarios. La idea del estacionero, que cuenta con aval directo de Martín Menem y Karina Milei, es mantener “pura” la estructura local y poder llegar al 2027 con chances de competir independientemente.