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Martín Llaryora fija rumbo a una tormenta docente

El gobernador de Córdoba señaló a sectores de izquierda como responsables del conflicto docente. Se avecina una conciliación obligatoria.

CÓRDOBA. El conflicto docente que Martín Llaryora enfrenta en Córdoba tuvo un nuevo giro ayer cuando el mandatario decidió disparar declaraciones en contra de sectores de izquierda que impulsan un paro para el próximo 22 y 23 de julio, día que los alumnos cordobeses vuelven tras el receso invernal. El señalamiento se dio luego del rechazo de la UEPC a la propuesta salarial extendida por el Gobierno provincial.

Como anticipo a la prensa, Llaryora advirtió que la provincia avanzará con una medida de conciliación obligatoria para anular el paro previsto para el reinicio. Mientras tanto, el gobernador elaboraría una nueva oferta salarial para los docentes, que hasta ahora tendrían decidido sostener la medida de fuerza.

Según Llaryora, la UEPC viene rechazando las ofertas salariales de la provincia por el involucramiento de grupos de izquierda dentro de la dirigencia. Una dirigencia con la que el Gobierno de Córdoba casi siempre mantuvo una relación fluida.

Mientras tanto, desde la UEPC remarcaron que el rechazo corresponde a la decisión de más del 75% del cuerpo docente de la provincia. Cuestionando los dichos del gobernador, algunos sectores apuntaron contra la oferta como un “salario de hambre", siendo el segundo ofrecimiento consecutivo que se rechaza.

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Martín Llaryora no la tiene fácil con los docentes en Córdoba.

Martín Llaryora todavía no afina con educación

Hasta aquí, la relación del flamante gobernador con la UEPC ha sido ríspida. Con varios días de paro acumulado, el poder de fuego de las ofertas provinciales no sería el mismo que el de años atrás, cuando el Fondo de Incentivo Docente correspondiente a Nación estaba en pie.

Precisamente, uno de los principales reclamos de Llaryora para el oficialismo nacional es la restitución de dicho fondo, con el cual tendría mayor movilidad para negociar frente a un escenario complejo desde lo económico. Sin embargo, ese reclamo parece lejos de concretarse.

En el inicio de su administración, Llaryora tuvo que desestimar el acuerdo paritario de antecesor Juan Schiaretti que fue alcanzado bajo otro contexto económico. En ese orden, debió readaptar el esquema de aumentos que estaba garantizado por inflación, entre otros aspectos.

Para combatir la coyuntura, Llaryora tendría decidido mantener a raya los reclamos con sanciones y medidas disciplinarias para los docentes que se tornen combativos de su gestión.

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