Ese fue el intento que, tal vez, le dejó marcada a fuego la necesidad de ser gobernador de Córdoba. El cargo se instaló casi como un deseo personal.
La segunda oportunidad que tuvo Luis Juez fue en 2011. En aquella elección, su figura había caído varios lugares a nivel provincial por el recuerdo de una gestión municipal que envejeció mal.
Enfrentando a José Manuel de la Sota, su mentor político, Luis Juez perdió obteniendo el 29,49% de los votos. Mientras que el peronista obtuvo el 42,61%, imponiendo una diferencia incuestionable.
Ahora, con una nueva oportunidad entre manos, Luis Juez espera que la tercera sea la vencida. Posicionado de manera diferente a sus anteriores intentos, el senador llega como un símbolo opositor que intentará nacionalizar la elección.
En las otras dos oportunidades, la batalla que Juez decidió dar fue directamente contra la figura de sus vencedores. Ahora, será distinto ya que intentará presentarse como un eslabón necesario para terminar con el kirchnerismo, sin confrontar contra la figura de Juan Schiaretti (lección aprendida).
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De Loredo le dejó la candidatura a Luis Juez.
Por otra parte, el recambio peronista lo entusiasma. Sin los titanes electorales a los que se enfrentó las últimas veces en cancha, Luis Juez ve una ventana.
Su rival será Martín Llaryora, un dirigente valorado en la capital pero un tanto desconocido en el interior profundo, allí donde Juez cala profundo gracias a sus apariciones en tv nacional. Un trabajo de años que no es casualidad.
Así las cosas, el ex intendente de Córdoba hará su último intento. Aunque hasta aquí, ya obtuvo lo que quiso a pesar de tener opositores internos muy grandes, como el propio Mauricio Macri.
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