Sin embargo, aún no hay una información oficial del gremio.
Rosario, tierra de nadie
El temor y la sensibilidad sacuden las calles de Rosario, y a pesar de que todo parecía haber "calmado" tras el refuerzo de operativos de seguridad, esto no fue así. Las evidencias están a las claras.
La intimidación llegó en un contexto de inquietud y miedo en los conductores rosarinos. Hace sólo dos semanas fue asesinado Marcos Daloia, un colectivero de 39 años, cuando conducía una unidad de la línea K. Fue víctima de una amenaza al gobierno liderado por Maximiliano Pullaro con el objetivo principal de generar terror.
Por su parte, en diciembre, ocurrió exactamente lo mismo con su compañero César Roldan, de 40 años.
No obstante, el homicidio de Daiola se dio después de que ejecutaran a sangre fría a dos taxistas, Héctor Raúl Figueroa, de 43 años, y Diego Alejandro Celentano, de 32. Ambos baleados cuando estaban trabajando y en crímenes con las mismas características: pertenecían a la misma empresa, fueron contactados por WhatsApp, le dispararon con balas de la policía de Santa Fe y en el lugar de los hechos dejaron una zapatilla abandonada.
Cuando todo parecía indicar que Rosario tocaba fondo, la escalada de violencia continuó con el asesinato del playero, Bruno Bussanich de 25 años, a quien mataron mientras estaba realizando su laburo. En base a ello, es importante seguir remarcando que, actualmente, el MPA ofrece 10 millones de pesos por datos del autor material.
Pero mientras los políticos toman a Rosario para realizar su show mediático, la ciudad la está pagando caro. Precisamente los rosarinos, los más afectados ante una situación que no obtienen respuestas.
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